Ir al contenido principal

La única novela que le gustaba a Borges

Ve la luz una conferencia del escritor argentino sobre el Quijote inédita en España.

"El Quijote es la única novela que le gustaba a Borges. Como género prefería el cuento". Lo dice María Kodama, viuda del escritor, en un hotel de Madrid minutos antes de que en el Centro de Arte Moderno se presente Mi amigo Don Quijote (Del Centro Editores), una edición "artesanal" (100 ejemplares ilustrados por Ricardo Horcajada) con la grabación, transcripción y traducción de una conferencia que Borges pronunció en inglés en 1968. Fue en la Universidad de Texas, Austin, y allí la descubrió el profesor peruano Julio Ortega, que conoció al escritor argentino en 1972, su última visita dicha universidad.

Ortega ejerce ahora en la Brown (Providence) y desde allí, por teléfono, recuerda que el autor de El aleph era un asiduo de Austin, donde hay un archivo dedicado a él. El hallazgo de la conferencia fue, sin embargo, fortuito: "Estaba en una cassette en el laboratorio de idiomas al que acuden los estudiantes para mejorar su español", recuerda el que es uno de los grandes expertos mundiales en literatura latinoamericana del siglo XX. Para su descubridor, la charla, dictada en "un inglés muy bueno pero peculiar", debe más a la "performance irónica" anglosajona que a la elocuencia latina.

Dado que en 1968 Borges ya estaba ciego, improvisó su intervención a partir de un esquema mental. Para Ortega, además, es un ejemplo de lectura creativa de la novela de Cervantes. "Borges habla de don Quijote -libro y personaje- como un amigo al que se cultiva. También habla de la cercanía que consigue transmitir su creador: uno no podría ser amigo de Hamlet o de Lear, viene a decir, pero sí termina siéndolo del personaje cervantino".

"Siempre pienso que una de las cosas felices que me han ocurrido en la vida es haber conocido a don Quijote", reza, en efecto, la frase final de una conferencia en la que Borges afirma que el hidalgo manchego es uno de estos "personajes de ficción que cobran vida en una sola frase". Como ejemplo de emocionante cercanía, el escritor bonaerense cita al pasaje de la muerte de Alonso Quijano, la zozobra del lector, la del propio Cervantes: "sentimos (...) que está tan triste como nosotros".

¿Y aquella idea que se le atribuye de que lo había leído primero en inglés? "Lo decía para desmitificar. Y retoma una boutade de Byron según la cual a Shakespeare era mejor leerlo en italiano". En Madrid, María Kodama corrobora la versión de Ortega: "Lo leyó en castellano. Y lo releyó muchas veces. Don Quijote siempre le pareció un héroe, particular pero héroe".

Antes que en esta versión definitiva, la charla de Borges sobre don Quijote se publicó en 1997 en una revista estadounidense y en otra argentina dos años más tarde. Respecto a su futuro editorial, Kodama explica que depende de los editores (Random House Mondadori en español), pero que tal vez podría aparecer en un volumen que recogiera el texto de sus conferencias. Por lo pronto, recuerda, acaba de presentarse en Buenos Aires el tercer tomo de sus obras completas anotadas.

Como presidenta de la Fundación Jorge Luis Borges y heredera de sus derechos, la viuda del autor de Ficciones no ha parado este año en que se cumple un cuarto de siglo de su muerte en Ginebra. Pero tiene pendiente un proyecto que "tal vez" termine llevándose a cabo en México: una edición de los textos de Borges con sus variantes: "Así se apreciará su obsesión por la corrección, su perfeccionismo". Y la intensidad de una obra que cultivó todos los géneros posibles menos la novela. "No le gustaba", explica Kodama. "Decía que les faltaba tensión, que al contrario que en los cuentos, siempre terminaban apareciendo cosas de relleno, tazas, muebles, sombreros de señora".

El País

Comentarios

Entradas populares de este blog

Jesús no dijo eso

Tratar de descifrar el pasado de los verdaderos textos que alojan los libros de Nuevo Testamento, es procurar hacer un camino a ciegas por montañas de años que la historia ha dado al hombre en su obrar de dejar plasmado lo mas cercano a la indudable historia de Jesús y sus seguidores mas inmediatos. No se conservan ningún texto del Nuevo Testamento en su estado original. Ahora bien, se han preservado miles de manuscritos que ha sido de viga para el desarrollo de la crítica textual del Nuevo Testamento, para al menos, aproximarse a los textos originales. Es tarea de la crítica textual intentar reconstruir, utilizando los criterios científicos a las manos, el texto más próximo al original, a partir de los manuscritos y fuentes externas que se conservan. Desde muy atrás, los libros se realizaban a través de las copias que estaba a mano de escribas profesionales y no, y que no fue algo ajeno a los libros del Nuevo Testamento, por tal razón, a la hora de los críticos textuales...

huellas religiosas

"La religión es tan variopinta como la humanidad. Sus reacciones ante la vida son a veces inteligentes y creativas, a veces estúpidas, estultificantes, destructiva. Por medio de sus doctrinas presentan a veces una imagen adecuada de la naturaleza y calidad de la Realidad definitiva, y a veces esa imagen está coloreada por la más bajas ansias del hombre, y es, por tanto, radicalmente falsa. Sus consecuencias son a veces muy buenas, y a veces son monstruosa y diabolicamente malas". Aldous Huxley Buena a sido la presentación ante escrita, de como la religión en cierto sentido adormece ese mounstro que llevamos dentro. La religión produce un alisiente atemporal, encubierto bajo la sombra y cadena, que con el mas simple atudimiento se asoman anuestra realidad humana. La religión bajo el concepto del respecto mutuo crea el verdadero lazo del amor entre la humanidad, pero cuando esta quiera sobre salir bajo el pretexto de la denominacion, ahí mismo queda derrumbado los sanos valores...

Grandes esperanzas (Fragmentos)

«En el primer momento no me fijé en todo esto, pero vi más de lo que podía suponer, y observé que todo aquello, que en otro tiempo debió de ser blanco, se veía amarillento. Observé que la novia que llevaba aquel traje se había marchitado como las flores y la misma ropa, y no le quedaba más brillo que el de sus ojos hundidos. Imaginé que en otro tiempo aquel vestido debió de ceñir el talle esbelto de una mujer joven, y que la figura sobre la que colgaba ahora había quedado reducida a piel y huesos. [...] ―¿Quién es? ―preguntó la dama que estaba sentada junto a la mesa. ―Pip, señora. ―¿Pip? ―El muchacho que ha traído hasta aquí Mr. Pumblechook, señora. He venido a jugar... ―Acércate más, muchacho. Deja que te vea bien. Al encontrarme delante de ella, rehuyendo su mirada, observé con detalle los objetos que nos rodeaban, y reparé en que tanto el reloj que había encima de la mesa como el de la pared estaban parados a las nueves menos veinte. ―Mírame ―me dijo miss...