Tenía cierta tendencia al insomnio Josep Maria Castellet, que apaciguaba leyendo, claro. “Cuando creo que todo está ya en orden es cuando puedo dormir”, decía. Ayer, a los 87 años, emprendió el último sueño , sabiendo que a pesar de que las relaciones de Cataluña con España están como están ya lo había hecho casi todo para cambiarlo. Porque pocos como el editor, escritor y crítico barcelonés han tendido un acueducto entre ambas culturas y de éstas con la narrativa y el pensamiento europeo del siglo XX. Ya en plena madurez lamentó Castellet tanta dedicación a esa lucha parapolítica en detrimento de la vida intelectual. “Eran dos y tres reuniones a la semana, dando vueltas al vacío; nos equivocamos: primero debió ser el oficio”, reflexionaba hace apenas seis años, a rebufo del extraviado y recuperado Dietario de 1973 . Ese discreto pudor se alimentó en una familia de la pequeña burguesía sentimentalmente catalanista pero conservadora y políticamente neutral, que no dudó...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción