De muchas maneras se habla de las cuestiones más elementales de la vida, donde en ocasiones el producto experiencia juega un papel preponderante para dar un dictamen de lo que proporciona esos elementos en la vida. Algunos prefieren que el autor de sus expresiones este circunscrito en la viveza de la fe, mientras otros toman como canal expresivo los dictámenes de la razón para llegar a una conclusión, donde muchas veces terminan negándose a sí mismo. A estos elementos no escapa la creencia de Dios, donde en el devenir de tiempo ha dado al lastre en otórgale un concepto a este Dios o una realidad tangible. En varias ocasiones se ha hablado de la evidente merma de la fe en el mundo. Es decir, aquella fe donde las religiones oferten al hombre una mejor suerte fuera de la mundanidad para estar en un mejor estado. No estoy del todo de acuerdo con este planteamiento, creo que las religiones se han sabido mercadear, han mostrado al hombre un producto, donde esta a opción de...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción