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Mostrando las entradas etiquetadas como Arquitectura

Morir bajo la riqueza

En su último libro traducido al castellano, ‘La sabiduría del jardinero’, Gilles Clément extiende su cruzada por dejar en paz a los jardines para dejarnos en paz a nosotros mismos Uno de los grandes maestros de Gilles Clément fue Jean-Baptiste Lamark, que adelantó a Darwin en la idea de la evolución con el transformismo que constató observando la vida de los árboles y las plantas. Ya en 1820 escribió que “el ser humano parece empeñado en la destrucción de sus medios de conservación e incluso de su propia especie. Es como si estuviera destinado a exterminarse después de hacer inhabitable el globo”. El paisajista, jardinero, profesor y ensayista Gilles Clément recuerda ese aviso y resume así el proyecto humano (consciente o inconscientemente): morir bajo las riquezas. La manera de Clément de relacionarse con la naturaleza busca escapar a esa deriva. En La sabiduría del jardinero (Gustavo Gili), anota claves para cambiar lo que ya no es suficiente hacer en un jardín . No existe mejor for...

Arquitectura y verdad

Frente a las formas de horror (ma­lignas o "kitsch"), frente al horror de las formas falsas, fáciles y retro-sentimentales (formas mitad liberales, mitad fascistas), se ofrecen aquí once lecciones para una sola ecuación poética, es decir, antiartística: Arquitec­tura = Civilización = Racionalidad = Modernidad. Quizá ella nos pueda proteger del obsceno facilismo cómico, decorado y plebeyo que nos rodea. Lejos de las Artes y las Cultu­ras, lejos de los Monumentos, Mitos, Estilos y Lenguajes, la es­casa arquitectura auténtica es, sobre todo, asunto poético, esto es: construcción industrial, racional, objetiva, civil y panhumana. Presentación Frente al gregario -y hoy tan frecuente- relativismo estético, escribe Leon Battista Alberti (1404-1472): Habrá quienes no aprueben lo aquí dicho y digan que el criterio para juzgar la belleza de toda construcción es relativo y variable, y que la forma de los edificios, que varía según los gustos de cada uno, no se puede ceñir...