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Mostrando las entradas etiquetadas como Artes escénicas

Los premios

Todas las artes que proceden de aquello que se llamó y aún se llama la “alta cultura” precisan reconocimientos públicos para lograr su pasaporte social La única cultura viva de estos últimos 70 años es la cultura popular, la única que no necesita nada más que su mera existencia para alcanzar su plenitud y su público. Las demás culturas necesitan instituciones, necesitan ayuda en carretera. Elvis Presley no necesitaba a nadie. A William Faulkner el Premio Nobel de Literatura le dio lectores que no tenía. Todas las artes que proceden de aquello que se llamó y aún se llama la “alta cultura” precisan reconocimientos públicos para lograr su pasaporte social. Es el caso de la literatura, cuyo prestigio acaba en manos de los premios y no del público. Como si la literatura necesitase pasar un examen universitario o unas oposiciones y no bastara con el ejercicio libre de la misma. Eso siempre me ha llamado la atención, porque es profundamente luctuoso. Por eso veo la cultura popular con much...

“Sin ideología y sin sexo no se puede ser actor”

¿Más de enseñar que de actuar?  La meta era ser actriz y dirigir. Pero en España me di cuenta de que mis hijos y yo no íbamos a ser felices si yo no era un referente de festejo por la vida. Postergué lo de ser actriz y creé el centro para enseñar. Maestra, pues...  Tuve buenos maestros, generosos. Nos daban clases clandestinas: ¡en la dictadura no dejaban leer a Heráclito y burlaban esa prohibición! ¿Por qué lo prohibieron?   No se argumentaba en la dictadura; nosotros lo sabíamos: hablaba de que la vida cambia. Prohibieron a Kant, las Matemáticas modernas, todo lo que expandía el pensamiento. ¡Si te descubrían con un libro de Mafalda...! ¡Un chiste! Esas prohibiciones suelen provocar el efecto contrario.. .  Si tienes maestros generosos, desafiantes. Algunos fueron despedidos. Hice un trabajo sobre Antígona, que se rebela contra el poder. Me dijo el profesor: “Yo no lo puedo presentar, ni ponerte nota; vamos a negociar qué hacemos”. Y me di...

La casa de Sabato busca donantes para convertirse en museo

Ernesto Sabato  vivió 66 de sus 99 años en una casa de Santos Lugares, en la periferia de clase media de  Buenos Aires . Pese a su inclinación al aislamiento, su hogar fue lugar de encuentro de escritores y pintores, como él; de músicos, algunos con los que compuso letras para tangos y canciones folclóricas; periodistas, políticos, lectores y vecinos. En los últimos años de su vida, que acabó en 2011, tras la muerte de su esposa y de uno de sus dos hijos, Sabato se fue dejando estar y la vivienda, construida en 1927, también entró en decadencia. Incluso después de su fallecimiento, su otro hijo, el cineasta Mario, y su nieta Luciana, arquitecta, descubrieron que la habitación donde escribía el autor de  El túnel  y  Sobre héroes y tumbas  y donde durmió sus últimas noches estaba a punto de derrumbarse. El consagrado autor argentino, uno de los mejores de habla hispana en el prolífico siglo XX, deseaba que, después de morir, su casa se mantuviera “abier...

Camus, el teatro de un hombre libre

Camus fue uno de los hombres más libres que han pisado la tierra. Enemigo visceral de cualquier forma totalitaria, militó activamente contra el franquismo y el nazismo, denunció el expansionismo soviético cuando sus antiguos compañeros seguían venerando a Stalin, y fue el único intelectual europeo que alzó la voz contra la bomba atómica (a los dos días de la masacre de Hiroshima). Fue miembro de la resistencia, pero eso no le impidió pedir clemencia ante el anuncio de ejecución del escritor colaboracionista Robert Brasillach, y su rechazo a la violencia de la OAS y el FLNA durante la guerra de Argelia le valió amenazas de muerte por ambos bandos. Esa altura moral permea su obra narrativa y ensayística y, naturalmente, su teatro, cuatro piezas en apenas seis años, aunque su pasión por la escena se extiende a las abundantes traducciones y adaptaciones que llevó a cabo en la década de los cincuenta, entre las que cabe destacar La devoción de la cruz (1953), de Calderón, ...