Todas las artes que proceden de aquello que se llamó y aún se llama la “alta cultura” precisan reconocimientos públicos para lograr su pasaporte social La única cultura viva de estos últimos 70 años es la cultura popular, la única que no necesita nada más que su mera existencia para alcanzar su plenitud y su público. Las demás culturas necesitan instituciones, necesitan ayuda en carretera. Elvis Presley no necesitaba a nadie. A William Faulkner el Premio Nobel de Literatura le dio lectores que no tenía. Todas las artes que proceden de aquello que se llamó y aún se llama la “alta cultura” precisan reconocimientos públicos para lograr su pasaporte social. Es el caso de la literatura, cuyo prestigio acaba en manos de los premios y no del público. Como si la literatura necesitase pasar un examen universitario o unas oposiciones y no bastara con el ejercicio libre de la misma. Eso siempre me ha llamado la atención, porque es profundamente luctuoso. Por eso veo la cultura popular con much...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción