De la mano del atormentado universo parido por la pluma de Pierre Guyotat, Patrice Chéreau sube una vez más a un escenario ataviado con las pieles del actor. Con un objetivo que se diría banal y, en realidad, es casi una quimera: abordar, desde la lucidez, la época en la que vive. Hombre de teatro, de ópera y de cine, Chéreau (Lézigné, Francia, 1944) pone en pie en el Teatro de la Abadía la dramatización (más cerca de una lectura que de un montaje escénico) de Coma, obra del escritor y periodista Pierre Guyotat. Con ella se adentra en territorios comunes a la condición humana como son la soledad, el desamor, la angustia, el dolor y la liberación catártica de ciertas tradiciones. La obra de Guyotat es una novela, adaptada por él mismo con la ayuda de Chéreau: es la base de un espectáculo de poco más de una hora que, explica su protagonista, “de no cortarlo podría durar cinco”. El director de La reina Margot la puso en pie al recibir en 2009 el Premio Europa para el...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción