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Mostrando las entradas etiquetadas como José Saramago

El último grito de José Saramago es contra la guerra

“¿Por qué nunca hubo una huelga en una fábrica de armas? (...) ¿Qué pasa para que la clase obrera tan capaz de luchar, no haya conseguido traspasar las puertas de una fábrica de armas? (...) El arranque, o mejor, el impulso para el libro que estoy escribiendo es éste”. Un  José Saramago  (1922-2010) ya físicamente muy debilitado anunciaba en la presentación de  Caín,  la que sería  su última novela:   Alabardas (Alfaguara) .  Ayer, cinco años después de aquellas palabras, en el teatro Nacional de Lisboa, se presentó mundialmente su grito contra la violencia. Allí estaban para corroborar la voz ya débil -pero la pluma aún fuerte- del Nobel de literatura, el juez Baltasar Garzón -que consiguió arrestar a Pinochet-, el escritor Roberto Saviano -autor de  Gomorra , y amenazado de muerte por las mafias- y las editoras de Saramago en Brasil, Italia, Portugal y España, más 800 personas que llenaban el teatro. “Se hace todo lo que se puede contra l...

José Saramago vuelve a hablar a los lectores

Con el mar de Lanzarote, a su izquierda, y el jardín de su casa, delante, asomados en dos ventanas,  José Saramago  empezó a escribir la novela que dejó inacabada y que verá la luz el 1 de octubre: Alabardas (Alfaguara). La escribió en uno de los salones de su casa, en un sillón color teja rodeado de tonos verdes donde nunca antes había escrito ningún libro. Donde para un tema como el de la industria del armamento y el tráfico de armas continuó la exploración de dos rutas literarias: más depuración en lo escrito y más sentido del humor e ironía. El Nobel portugués (Azinhaga, 1922-Tías, Lanzarote, 2010) relata sobre el negocio armamentístico, sí, pero también le habla al lector, lo interpela, le cuenta una historia y en ella le pregunta por su posición y responsabilidad moral ante esa situación. O, como dice el poeta y ensayista Fernando Gómez Aguilera, “hurga en su conciencia, para incomodar, intranquilizar y depositar en el ámbito personal el desafío de la regeneraci...

Publican en formato digital una novela inédita de Saramago

Lisboa, 1 oct (EFE).- "Claraboia" ("Claraboya"), una novela inédita que José Saramago escribió en los años cincuenta, está disponible a partir hoy en formato digital, dos semanas antes de su publicación en papel. La obra, editada en portugués por Caminho, llegará el 17 de octubre a las librerías de Portugal y Brasil, mientras que su versión en castellano, catalán e italiano tendrá que esperar hasta la próxima primavera, según un comunicado de la Fundación Saramago. El escritor portugués, fallecido en junio de 2010, había cumplido 30 años cuando decidió entregar el manuscrito de "Claraboia" a una editorial que nunca respondió al Nobel portugués ni le devolvió el original. Cuarenta años después, la misma empresa encontró la obra traspapelada en una mudanza de instalaciones e informó a Saramago de su interés en publicarla. Sin embargo, el autor rechazó entonces la oferta porque alegó que habían pasado muchos años y no era el momento, y dejó en...

Nos veremos en el Infierno José Saramago

TOMADO DE EL PAIS.- Ni elogio fúnebre ni nota necrológica neutra. Fiel a su historia, el Vaticano ha dedicado ayer a José Saramago, fallecido el viernes a los 87 años en Lanzarote, un ataque denigratorio, una condena de un tono casi sarcástico, que suena casi a celebración por la muerte de uno de los intelectuales que más lúcidamente ha condenado los abusos cometidos en nombre de la religión y la hipocresía y contradicciones de la Iglesia de Roma. El artículo dedicado al autor de ‘Memorial del convento’ por el diario oficial de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, se titula La omnipotencia (relativa) del narrador, está firmado por Claudio Toscani y mezcla reflexiones sobre su tarea de intelectual de izquierdas con descalificaciones del tipo “populista extremista”. La pieza subraya la “ideología antirreligiosa” de Saramago, a quien define como “un hombre y un intelectual de ninguna capacidad metafísica, (y que vivió) agarrado hasta el final a su pertinaz fe en el materia...

In Memoriam

"No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona". José Saramago