1 En 1930, solo unos meses después de habérsele concedido el Premio Nobel de Literatura , Thomas Mann (1875-1955) publica en la revista Die Neue Rundschau un breve texto autobiográfico. Se le había otorgado el premio, así lo declara el diploma entregado en el solemne acto, como autor de su primera novela, Los Buddenbrook, con la que había ganado muy joven celebridad mundial, y ello pese a que para entonces ya habían aparecido títulos posteriores a ese primero como Muerte en Venecia o La montaña mágica, hoy considerados clásicos de la literatura universal. Por eso sorprende tanto más la confidencia que el novelista desliza en su autobiografía. Se está refiriendo a su obra teatral Fiorenza y de pronto leemos: “Le había precedido un volumen de novelas cortas, en donde iba la narración que todavía hoy es acaso, entre todo lo que yo he escrito, la más próxima a mi corazón y la que aún hoy gusta a los jóvenes:...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción