Un pequeño convento situado al sur de Granada en la actualidad. No son buenos tiempos para la fe ni para la vida monástica y sólo hay seis monjes. Uno de ellos aparece ahorcado y a pesar de que ha sido un suicidio, el prior ha tomado la decisión de declarar el hecho como muerte accidental. El impacto brutal de lo ocurrido se verá agravado por la determinación de un intelectual mediático granadino por ahondar en la verdadera naturaleza de esa muerte. Los monjes protagonistas del relato son trapenses, una orden antigua, que, de puro excéntrica en este mundo secularizado, resulta casi chic. Lo explica muy bien Raimundo en las primeras páginas: "Órdenes como fueron los jesuitas u hoy en día el Opus Dei, no han huido del mundo sino que, al contrario, han estado siempre en medio del mundo. Nosotros somos los raros, los especialitos. Nuestro carisma es raro. Especial y discutible. Mucha gente, buena gente, nos llamaría, sin más, extravagantes, excéntricos, estamos aquí porque no hemo...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción