La seducción es un arte, qué duda cabe. Lo sabemos los que acostumbramos a tener siempre un libro entre las manos, los que amamos las bibliotecas y nos dejamos llevar hasta los universos que otros nos descubren. La seducción no se limita al entorno de las artes amatorias: una obra literaria puede seducir con la misma intensidad. En el caso de Casanova, uno de los protagonistas de este apasionante libro de Ángel Esteban, el hombre-conquistador y el escritor-conquistador son la misma persona: más de cien mujeres seducidas, más de cuarenta obras literarias escritas... y un empleo como bibliotecario en Bohemia. En un pasaje de En busca del tiempo perdido , Marcel Proust relata la visita del protagonista a una velada musical. Como llega tarde, la sirvienta lo hace pasar a la biblioteca. Proust no se define a través de su álter ego en la novela como un bibliófilo, sino como alguien que experimenta una emoción interior al recordar la primera vez que cayeron en sus manos las obras ma...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción