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Mostrando las entradas etiquetadas como Espectaculo

Ópera sobre los calabozos de la Gestapo

“Hallo, Hallo”, saluda la voz distorsionada por megafonía. En mitad del gran solar dejado por los cuarteles generales de la SS y la policía nazi en el corazón de Berlín no hay duda de quién se dirige a la audiencia con la dicción tajante de los voceros de Hitler. Anuncia el megáfono que esto, pese a todo, es una ópera y que tratará del Imperio de la Atlántida, donde la Muerte está a punto de abandonar su tarea. La obra de Viktor Ullmann Der Kaiser von Atlantis oder Die Tod-Verweigerung ( El Emperador de la Atlántida o La renuncia de la Muerte ) se representó este fin de semana dos únicas veces en el vestíbulo del complejo conmemorativo berlinés Topografía del Terror, sobre el terreno que ocuparon los calabozos de la Gestapo y el despacho de Heinrich Himmler. Pese a la “guerra de todos contra todos” que declara a su comienzo de la pieza el tirano Overall - Über Alles , Por Encima de Todo como Alemania en su himno nacional-, en la Atlántida nadie puede morir. Son la...

Wagner, Más allá del bien y del mal

John Cage, que habría sido centenario en 2012, ideó en 1987, junto al realizador Frank Scheffer , una transgresora versión de El anillo del nibelungo de Wagner, nacido en Leipzig el 22 de mayo de 1813, lo que lo convertirá, por tanto, muy pronto en bicentenario. Por la película del iconoclasta compositor estadounidense vemos desfilar a nornas, dioses, gigantes, valquirias, enanos, gibichungos, héroes y villanos al completo. Las aproximadamente quince horas de la tetralogía original quedan reducidas, sin embargo, en Wagner’s Ring a tres minutos cuarenta segundos de vertiginosas secuencias mudas, o con un ruido creciente de fondo, rodadas con idéntico encuadre en la Ópera Estatal de Baviera y cuyo desarrollo secuencial se decidió aleatoriamente por medio del libro de cabecera de Cage, el milenario I Ching o Libro de los cambios chino . El autor de 4’33 desproveía así a Wagner, de un plumazo, de las coordenadas espaciotemporales que constituyen la esencia de su obra y lo...

Fernando Savater: “Ahora el teatro ha vuelto a valorar la palabra”

Frankfurt, 1859: Elisabet Ney, una joven escultora de 24 años, trabaja en el busto de Arthur Schopenhauer en la casa del filósofo. Mientras posa, charlan amigablemente. Hacia el final de su vida, tiene más de 70 años, la fama empieza a sonreírle al pensador. La belleza y la inteligencia de la muchacha, además, lo tienen seducido hasta el punto de que ha atemperado un tanto su radical misoginia. Por lo que se refiere a su célebre pesimismo, sigue como siempre. “Al principio todo es un frenesí de deseos y un éxtasis de placer sensual; pero después llega el turno de la frustración, la paulatina destrucción de nuestros órganos y el marchitamiento de las ilusiones”, le dice a la joven. Y apunta: “¡De la fragancia de las rosas al agusanado hedor de los cadáveres!”. “Hace 25 años, hacia 1988, escribí esta pequeña pieza sobre Schopenhauer”, recuerda Fernando Savater. Anagrama la acaba de rescatar, se titula El traspié . “Había entonces dos programas de televisión dedicados ...