En el número 30 de Fabianinkatu, de Helsinki, está el penúltimo paraíso de la lectura. Kaisa. Ese es su nombre. Un lugar donde la gente lee por estudio o placer, aunque pareciera que también por contagio, por el deseo de formar parte del espíritu de la arquitectura de ese edificio de siete plantas para integrarse en él en su forma y fondo. Kaisa es una analogía entre imagen y libro que acaba de cumplir dos años. Y no solo es la Biblioteca Central de la Universidad de Helsinki, sino también el premio a una de las poblaciones con más altos índices educativos y de amor a los libros: cada finlandés lee una media de 47 libros al año (en España son 10). Kaisa es el penúltimo regalo a un país cuyos cinco millones y medio de habitantes sienten como un orgullo nacional el sistema de bibliotecas que ya alcanza las 948, entre las del sistema escolar, universitario y público (es decir, 17 bibliotecas por cada 100.000 habitantes; mientras en España hay 6.608, es decir, 1...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción