El hombre en su breve lapso de tiempo, donde tienta en su recorrido por esta vida, se ve rodeado de etapas, las cuales en sus inicios son incomprensibles a la vista de quienes lo rodean, mas luego, la quema de dicha etapa, por x razón produce un cambio, y es ese momento que lo hace procurar ver un rostro nuevo en su etapa, es lo que podemos apreciar en la vida de Catalina la Grande. Ella, quien siendo la no deseada en la familia, por ser hembra, no se daría cuenta la familia que en la tierna niña Sofía Federica Augusta de Anhalt-Zerbst, estaría el principio de toda una historia plagada de grandes acontecimientos en este gran personaje conocido como la Madrecita. La frialdad de su madre y el distanciamiento de su padre recrean cierto afecto y adulación, lo cual se ve acentuada con la fealdad que se le atribuye. Este modelo nuclea se ve recuperado por los grandes aportes e influencia de su institutriz, que a corta edad ya había puesto en sus manos: Cornielle, Racine, Moliere y La Fontai...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción