"Es éste un libro de literatura narrativa, que es la literatura que me habría gustado cultivar si no me hubiese dedicado al periodismo, es decir, si la dispersión angustiosa del periodismo me lo hubiese permitido», escribe Josep Pla en 1966 en el prefacio a su libro La vida amarga . Es relevante esta confesión porque frente a la idea extendida, y dada por buena, de que Pla no tenía imaginación , que lo suyo era caminar y viajar para ver y contarlo, está el escritor de otro vuelo. Viene a cuento esto y aquello porque acaba de publicarse La ceniza de la vida. Narraciones 1949-1967 (Destino), un volumen de 800 páginas con 32 textos que muestran ese lado más libre del autor ampurdanés, que incluye un prólogo del poeta, editor y especialista en Pla Jordi Cornudella. Hay que tener siempre presente que en Pla estaba nítida la creencia de que la vida estaba íntimamente ligada a la pasión de escribir. Por encima de cualquier género. ...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción