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Mostrando las entradas etiquetadas como Hans Magnus Enzensberger

Los cronistas de la ruina de Europa

La caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989 inició el proceso que acabaría con las últimas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Un año después, la reunificación alemana que lideró el canciller  Helmut Kohl  era un hecho que se desarrolló con suma rapidez en paralelo al proceso de construcción política de Europa. Por aquellas fechas el ensayista alemán  Hans Magnus Enzensberger  temía que ese proceso terminase en un eurocentrismo económico, liberal hacia dentro y proteccionista hacia el exterior, una nueva “Fortaleza Europa”, en un sentido demográfico y económico, potencial generadora de tensiones. A modo de posible vacuna, Enzensberger entendía, acertadamente, que no se había llevado a cabo  un análisis complejo de los “años fundacionales” de la nueva Europa  y la situación que afrontó su población. Son los años de la posguerra europea, los años en que el continente  era materialmente un montón de ruinas y los europeos, no solo los alem...

El gentil monstruo de Bruselas o Europa bajo tutela

Europa está en boca de todos. Hay recelo contra las lejanas instancias de Bruselas. ¿Qué hacen -se preguntan cada vez más europeos- nuestros tutores, tan desconocidos para muchos, detrás de fachadas espejeantes, puertas casi siempre cerradas y con una base de legitimidad sumamente cuestionable? En este ensayo, Hans Magnus Enzensberger se propone iluminar los usos y las reglas de juego con que la Europa de «Bruselas» reclama gobernarnos. Lacónico y certero, bien informado y mordaz, trata de hacer justicia al monstruo que encara, pues éste es feroz pero también gentil. El lector, no obstante, se ve abocado a asumirlo con todo lo que comporta. «Enzensberger ha investigado a fondo. Pausadamente, enumera hechos y desgrana indicios, como si de un crimen se tratara. Su tono es inconfundible: relajado y preciso, siempre a la que salta y, no obstante, dotado de esa suave ironía bajo cuya superficie acecha el afilado bisturí del viviseccionador. No es que a Enzensberger le...