Después de sumergirme en varias entregas sobre la obra de John Milton, El paraíso perdido , cabe destacar que son muchas las cosas que podríamos decir al respecto. Independientemente de la estructura ideológica del poema, donde a veces los lectores visionan un mundo inaccesible y paradójico, donde el ludismo épico transforman una nueva percepción originaria, donde las palabras conjugada en un relato, nos muestra una vez más la aproximación imaginaria que podríamos tener de ese origen vetado a la modernidad. John Milton no hizo más que plasma, las llamadas musas que eran su fuente de inspiración, con el fin de hacernos una nueva propuesta. El paraíso perdido es un libro que deslinda la infinitud, un libro que transita los caminos que siguieron y siguen hoy día algunos libros, como la Odisea o la Divina Comedia. Cada lectura que hacemos de este libro nos muestra al mundo como una fábrica de voluntad, como declararía Samuel Johnson: “Nadie deseo nunca que fuera más ext...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción