Alma era una palabra-acertijo. Soy, su mayor problema. ¿Y los mapas?, los mapas le encantaban por su don de mentir al desplegar un mundo “no de este mundo”. Fueron las últimas revelaciones que Wislawa Szymborska (Polonia, 1923-2012) dejó escritas, de su puño y letra, en 13 poemas póstumos. De ellos, quien es considerada uno de los grandes hallazgos que ha dado el Nobel en las últimas décadas, alcanzó a hablar a un grupo de amigos , pocos meses antes de morir, el 1 de febrero de 2012. Y allí estaba el poema titulado Alguien a quien observo desde hace un tiempo, cuyo final es ella misma: “Una vez encontró en los arbustos una jaula de palomas. Se la llevó y para eso la tiene, para que siga vacía”. Una estrofa que guarda una historia, mil historias. Recuerdos que no peregrinan y determinan el rumbo del pensamiento y la actitud ante la vida. Como la de ella, casi toda su existencia, bajo el régimen comunista polaco en los años del telón de acero. “Para qu...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción