Dice Hebe Uhart: "Escribo dos clases de crónicas de viajes, dos tipos de impresiones. Una más libre, subjetiva, donde aparezco más yo, que son las que se parecen más a un cuento. Y las que están más documentadas, con información relevante, unida a mis impresiones personales. Los géneros están muy mezclados. Hay cuentos que pueden ser leídos como crónicas y crónicas que son cuentitos." Podría decirse que a Hebe Uhart, como al Gombrowicz diarista, le "atrae el abismo de la vida ajena". "¿Y cómo es la gente acá?", se pregunta (les pregunta a sus entrevistados) Uhart; y la búsqueda de una respuesta a ese interrogante la acicatea a estar siempre lúcida, presta a "tirar de la lengua". "Hebe Uhart bien podría haber sido La Maga en más de un pasaje de Rayuela, esa viajera que aún hoy tanta chica posmoderna intenta imitar. Sí, la Uhart viaja de acá para allá con su propio mundo acuestas como estrella guía, ese mundo que la hace r...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción