Hoy se falla en Londres el último Man Booker Prize que no tiene ámbito global. A partir del próximo año, el premio literario con más solera y prestigio de Reino Unido, que en la actualidad está reservado a obras en inglés publicadas en Gran Bretaña por autores con pasaporte británico, irlandés, de algún país de la Commonwealth o de Zimbabue, se extenderá a todo el globo anglohablante. Es decir, a escritores de Estados Unidos. Una decisión que ha generado una intensa polémica. Entre los críticos está el inglés Jim Crace, favorito en las apuestas para llevarse el premio esta noche con Harvest, una historia rural en la Inglaterra del siglo XVI. Crace cree que “algo se echará a perder” abriendo el premio a los autores estadounidenses. Y no es que él tenga nada que perder personalmente: en su día aseguró que Harvest es su última novela de una carrera empezada en 1974. Si cumple su palabra, la de este año es su última oportunidad para ganar el premio, con o s...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción