La apariencia carnavalesca en la que se encuentra habituada la sociedad moderna, y más por el canal interpretativo que ella quiere dar a conocer, replantea un nuevo discurso de pensamiento, que van más allá de los límites que trazaron los maestros de la sospecha como bien dijera Paul Ricoeur. Es un pensamiento angustioso que a todas luces presagia un abandono de realidades sin resolver, y que en cierto modo, no despunta el discurso que en su momento esbozo en su defecto la Revolución Francesa: libertad. Si el pensamiento contemporáneo se inicia con la irrupción de una nueva forma de discurso, que altera todo el edificio de la cultura occidental, llamase los limites definitorio de la filosofía, la ciencia, la política, esto nos presagia una manera cambiante de manejar la realidad, que a su vez, enmarca toda una responsabilidad de: Marx, Nietzsche y Freud. Ahora bien, atribuir una responsabilidad interpretativa de la realizada actuante a estos tres sospechosos, nos excluirí...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción