El destino dejó entrever algunas páginas del porvenir y no gustaron. Ahora se reescriben. Es el conjuro contra el corro de oráculos que en los últimos años, tras la irrupción del e-book , ha enlazado preguntas con la frase “El libro tradicional ha muerto”. No es así. El futuro del libro de papel está en su propio pasado. Y confirma su larga vida al invocar lo más noble de su estirpe casi perfecta. Es la vuelta a la forma, a la belleza, a las sensaciones, al despertar de esa pulsión en la gente de querer conservar aquellos libros cuyas historias y contenidos una vez leídos pasan a formar parte de su memoria y de su vida. La irrupción del libro electrónico y su acelerado crecimiento en cinco años esparcieron dudas y pesimismo en el sector editorial. Pero tras el estallido de entusiasmo por los lectores electrónicos su mercado se ha ralentizado, e incluso frenado, hasta estabilizarse en un 25%. Eso augura una larga convivencia de los dos formatos. “A la gente le gustan l...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción