Siendo la iglesia cristiana una comunidad de los que creen que Jesús es el Señor y Salvador, no siempre quedó y hoy día exenta de ese gusanillo llamado atracción de los sexos. Desde los inicios de la misma, han sido muchas las historias de hombres llamados a la santidad, que ha caído en ese deseo de postrarse a los pies de una buena hembra, como es el caso de muchos papas dentro de la historia de la iglesia católica y por no decir, también, de otros líderes de grupos cristianos. Llena de actos y truculencias extremas llegaron muchos papas a la depravación en sus acciones. El adulterio, soberbia, gula, avaricia, ira, pereza, envidia y, por último, el gran pecadito de esta historia, la lujuria, me imagino esos papas y otros, con los ojos brotados, viendo la fisonomía y curvatura de una fémina, pero que fémina, con las babas a ambos extremos de la boca. Oh Dios. Pero, dejemos ahí los demás pecados, no voy a escribir del libro: Los siete pecados capitales de Fernando Savater, sino de aq...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción