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Mostrando las entradas etiquetadas como artistas

Los premios

Todas las artes que proceden de aquello que se llamó y aún se llama la “alta cultura” precisan reconocimientos públicos para lograr su pasaporte social La única cultura viva de estos últimos 70 años es la cultura popular, la única que no necesita nada más que su mera existencia para alcanzar su plenitud y su público. Las demás culturas necesitan instituciones, necesitan ayuda en carretera. Elvis Presley no necesitaba a nadie. A William Faulkner el Premio Nobel de Literatura le dio lectores que no tenía. Todas las artes que proceden de aquello que se llamó y aún se llama la “alta cultura” precisan reconocimientos públicos para lograr su pasaporte social. Es el caso de la literatura, cuyo prestigio acaba en manos de los premios y no del público. Como si la literatura necesitase pasar un examen universitario o unas oposiciones y no bastara con el ejercicio libre de la misma. Eso siempre me ha llamado la atención, porque es profundamente luctuoso. Por eso veo la cultura popular con much...

El foco de Dios

Claro está que la idea de belleza cambia con cada época. Perecería que existiendo un Dios eterno la belleza acompañaría ese zanco de eternidad, pero no es, sin embargo, de este modo. Dios obra como una poderosa luz que desataca lo bello y lo feo, lo malo y lo bueno, aunque o todo depende, desde luego, de aquello que los autores sitúen en el plató. La batalla para lograr lo hermoso y su contrario se halla en manos de los autores. Con una importante condición y es que a Dios no se le pueden exponer baratijas, diseños que no poseen imaginación. La relación de Dios con los aristas es muy estrecha y muy laxa, a la vez. Es estrecha en el recinto de la mente pero es laxa en el sentido de que a Dios lo mismo le da, una obra maestra que una copia, algo excelso u otra que no levanta un palmo de la mediocridad. Dios es sólo el foco. Un foco tan potente como la de un juez absoluto más allá del cual no hay recursos de casación. ¿Y que qué le queda al artista ante este anonadamiento judicial...

Vivir del arte: ¿vivir del aire?

Pero ¿cuándo, cómo y por qué surgió el arte? Todavía no hemos sido capaces de responder a esta pregunta de una forma concluyente. No lo podemos hacer, entre otras cosas, porque no podemos calificar como artístico todo objeto fabricado por el hombre sino solo el que carece de utilidad inmediata o identificable. En este sentido, cuando hablamos, por ejemplo, de arte prehistórico, no incluimos en él –o solo de manera muy relativa– los objetos útiles, como el hacha de sílex, el hueso tallado como punzón, la aguja para perforar y coser o, en fin, las vasijas de cerámica que sirven para contener y guardar un alimento. Para nosotros el arte prehistórico por antonomasia lo constituyen la arquitectura megalítica, la escultura de figuras femeninas esteatopígicas o, por excelencia, la pintura rupestre parietal; es decir: nada que se parezca a un instrumento material, cuya forma muestre con evidencia su función y utilidad. Si nos referimos a las pinturas prehistóricas, nos tenemos que...

Bob Dylan no es un artista original

Los cuadros de su exposición 'The Asian Series' son, en parte, copias de fotografías de otros autores No se puede ser perfecto. Bob Dylan, el trovador más alabado y aplaudido del siglo XX, candidato al Nobel de Literatura en múltiples ocasiones, difícilmente llegará a postularse entre los grandes de las artes plásticas. Lo suyo, en ese ámbito, no es precisamente la originalidad. Hace una semana presentó una serie de 18 cuadros bajo el título The Asian Series en la galería Gagosian de Nueva York que han resultado ser, en parte, copias calcadas de fotografías de otros autores. La muestra se había anunciado a bombo y platillo como apertura de la temporada de la que podría llamarse galería de las estrellas puesto que su dueño, el poderoso Larry Gagosian, solo apuesta por los nombres consagrados o por jóvenes a los que ha decidido bendecir y elevar a los cielos del mercado del arte. Obviamente Dylan entraba en la primera categoría aunque su fama no tenga ninguna relación ...

Todo es dinero... el arte también

Una espléndida exposición evoca en Florencia el origen de los grandes mecenas " Follow the money ". Es la regla de oro que Garganta Profunda les regala a los dos periodistas que acaban destapando el Watergate. Seguir el rastro del dinero es lo que hace también la inteligente e inusual exposición abierta en el Palazzo Strozzi de Florencia hasta el 22 de enero. Dinero y belleza. Los banqueros, Botticelli y la hoguera de las vanidades se centra en el brote de inmensa riqueza que caracterizó el siglo de oro de la ciudad, cuando la Edad Media se disolvió en el Renacimiento. La muestra reconstruye cómo las familias de mercaderes florentinos se transforman en banqueros (o usureros), la relación conflictiva entre los provechos que levitaban bajo sus manos, la moral cristiana y la austeridad cívica: la redención de las ganancias solo era posible a través la inversión en el arte. "Por eso los Medici fueron grandes mecenas", comenta Ludovica Sebregondi, historiadora...