Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Opinión

¿Por qué será?

Dado que muchos de los autores más vendidos son mujeres, cabría preguntarse por qué algunas novelas mujeriles no triunfan. Como el nuevo santoral está ya más abarrotado que el del cristianismo, cada fecha es el “Día Internacional” de varias cosas, algunas tan peregrinas como los plátanos o los botijos. Así, no me extrañó, hace un par de meses, enterarme de que era el de las “ escritoras ”, una discriminación positiva más, supongo. Lo supe por el informativo de TVE, cada vez más clónico del de la Sexta, tanto en mala calidad como en chorradas y sensacionalismo. Lo que sí me sorprendió fue el tono quejumbroso de la celebración. En lugar de festejar a las excelentes escritoras del pasado y aun del presente, dominó la noticia este lamento: según no sé qué estudios o encuestas, a las mujeres sólo las lee un 20% de varones, mientras que a mis colegas de sexo los leen por igual mujeres y hombres. A continuación se preguntó a tres de ellas, españolas, por las causas de esta desproporción, y, e...

Tres razones por las que somos bastante medievales

Cuidado ahora si te miras al espejo y ves un siervo o un señor Hace unas semanas, el Festival de Literatura de Castilla y León nos colocó a un par de ponentes ante el reto de identificar qué queda en nosotros de medievales. Nada, habría respondido cualquiera a la primera de cambio entre el tecleo del móvil y la escucha de algún podcast en los cascos inalámbricos. Nada más que los grandiosos escenarios que aprovechan series como Juego de Tronos nos unen ya a esa etapa de la historia superada por la imprenta y la aceleración general. Y, sin embargo En cuanto nos pusimos a reflexionar, comprobamos que la configuración urbana marcada por murallas no difiere mucho de la Europa que levanta vallas para frenar a extranjeros. Las nuevas murallas no se coronan de almenas y calderos de aceite hirviendo, pero sí de alambradas, vigilancia y una legislación que no sabe afrontar ni el salvamento en el mar . Ya teníamos una razón para que una cierta sensación de medievalismo empezara a recorrernos la...

Gustave Flaubert, el patrón

Sabemos que es casi imposible que un escritor que no tenga algo de sacerdote y de asceta sea un escritor de verdad Francia conmemora este año el bicentenario del nacimiento de Gustave Flaubert, a quien algunos escritores (no sólo novelistas, ni sólo franceses) consideran su patrón. No creo que otros lugares de Europa celebren el acontecimiento, porque los europeos poseemos una moneda única, pero no un único sistema cultural, y en países como España, donde el patriotismo no se puede expresar políticamente, a menudo se expresa culturalmente. Sea como sea, pregúntenme a mí si Flaubert es mi patrón y yo, que soy bastante bueno formulando preguntas, pero muy malo dando respuestas, les daré no una, sino dos: ambas son afirmativas, aunque una es larga y la otra corta. La larga es mi primera novela, que se titula El móvil y constituye una furiosa declaración de amor a Flaubert protagonizada por un novelista a quien el furioso amor por Flaubert conduce al delirio y el crimen. La respuesta brev...

Tirar lilas al arroyo

Es saludable romper, salir un rato de los circuitos convencionales, dejar de ser esa pieza que se considera imprescindible dentro de un engranaje. Llega el verano, es tiempo de desconectar. Ya hay algunos que se fueron de vacaciones, a otros les tocará un poco más tarde. “No hay deber que infravaloremos más que el deber de ser felices”, decía Robert Louis Stevenson , y tenía razón. Hay dinámicas de las que resulta difícil sustraerse y uno suele andar metido hasta las cejas en los asuntos de cada día. Así que resulta complicado imaginar otros horizontes que no sean los de las urgencias más inmediatas. “Muchos de los que se consagran diligentemente a los libros y lo saben todo sobre una u otra rama del conocimiento establecido”, observaba el escritor escocés, “salen de sus estudios con comportamiento de viejo, como de búho, y resultan secos, rancios y dispépticos en las mejores y más brillantes etapas de la vida”. Es saludable romper, salir un rato de los circuitos convencionales, dejar ...

Dante

Hay que leer a la vez estas dos traducciones de la gran obra del florentino para buscar la mejor interpretación: la de José María Micó y la de Juan Barja y Patxi Lanceros. Fue un hombre de aspecto hosco y altivo según los retratos que han llegado hasta nosotros. Un buen ciudadano extraviado por la política de una sociedad en guerra civil, escindida entre el Papa y el Emperador. Eligió el bando perdedor, fue condenado a muerte, se exilió, y ya no volvió a ver Florencia, su patria. A cambio, hizo del florentino la lengua de todos los italianos. Tan dramáticos elementos han hecho de él un poeta próximo al alma de los españoles. Hay una docena de excelentes traducciones, pero entre ellas sobresalen dos, la de  José María Micó (Acantilado) y la que origina este comentario, la monumental de  Juan Barja y Patxi Lanceros  (Abada). Por fortuna, son tan distintas que no nos obligan a sancionar cuál sea la mejor. Las dos son mejores y el verdadero aficionado querrá tenerlas ambas. L...

Dudas y certezas

                                                                                   Que Juan de Mairena sea ahora celebrado y que el premio que lleva su nombre se le conceda a Emilio Lledó tiene una significación muy especial en estos tiempos que vivimos Sostiene  Emilio Lledó, el profesor y filósofo   al que la Red de Ciudades Machadianas, que celebra este fin de semana en Soria su encuentro anual, acaba de conceder el recién creado premio Juan de Mairena, que la duda es la luz del pensamiento. Una afirmación que compartiría sin duda   Antonio Machado , el creador de Juan de Mairena, quien declaró en un momento dado de su vida que a medida que se hacía mayor tenía más dudas y menos certezas. La duda como motor y causa del pensamiento es algo que comparten todos los ...

Risa floja

No seré yo quien vaya a quejarse de que reine el buen humor en este país. O por lo menos de que haya cada vez más ganas de reírse, aunque a veces la cosa nos recuerde un poco pasados tiempos escolares: en el aula el que menos sabe es el más propenso a soltar la carcajada, venga o no a cuento. Pero lo cierto es que cada vez más gente prefiere los informativos humorísticos a los serios, las sátiras a los reportajes y en general la pícara maledicencia, sobre todo cuando hay políticos o próceres por medio, al aburrido pensamiento crítico. Socialmente todas las culturas han considerado indispensable la burla de la sociedad, la autoparodia. La ritualización de esa gran carcajada irreverente en tiempos medievales ha sido estudiada por teóricos como Mijaíl Bajtin o Johan Huizinga, aunque separar lo lúdico de lo serio no siempre fue fácil: en la Venecia de la decadencia, el carnaval se prolongaba cada vez más meses al año, todo el mundo acudía disfrazado a sus quehaceres y los magistrados ...

Maneras de ser periodista

Julio Camba no creía en la inspiración, ni en las facultades de Periodismo, ni el poder evocador de la naturaleza. Sabía que la columna de periódico es la medida de todas las cosas, y que todo lo que sucede en el mundo es susceptible de «acabar reducido a una superficie literaria de 150 centímetros cuadrados». Y a eso se dedicó el autodidacta Camba durante toda su vida, desde las páginas del anarquista Tierra y Libertad al regio y conservador ABC. Por el camino, a base de luminosidad, ironía y mucha tijera, fue perfilando la «fórmula mágica» que le convirtió en el periodista más leído de su tiempo. Grafómano involuntario (tenemos razones para sospechar que, en más de una ocasión, hubiese «preferido no hacerlo»), Camba no pasó por alto en sus columnas las penurias y rutinas y vicios del oficio de periodista. Este volumen recoge esos artículos -muchos de los cuales no se habían publicado hasta ahora en libro-, que pueden leerse como una suerte de antimanual desmitificad...

Carácter y destino

Parece indudable que las series de televisión se han apoderado de la imaginación narrativa de casi todos nosotros. Las hay sumamente sofisticadas y contundentemente sencillas, directas como un derechazo en la barbilla y enredadas en inextricables meandros como el jardín borgiano de los senderos que se bifurcan: intrigan, denuncian, estimulan la libido, hacen reír, parodian o retratan… Cada cual se define por sus preferidas —dime qué serie te gusta y te diré quién eres— hasta el punto de que no me extrañaría que pronto fuera obligatorio confesarse al respecto en los perfiles curriculares. Algunas aprovechan eficazmente un presupuesto modesto con actores eficaces aunque sin especial relieve, mientras otras movilizan ingentes recursos, legiones de guionistas e intérpretes carismáticos que alcanzan mayor renombre que otros de la gran pantalla. En cualquier caso, todas confirman y amplían el criterio de Chesterton de que la literatura (añado: y la estética cinematográfica) es un lujo, p...

Escritores gravemente heridos

A lo mejor, no estamos completamente muertos pero sí, desde luego, muy malheridos. Los  letraferidos  de hace un siglo respiraban por esas aberturas que, como rendijas de buzones, les dejaban los libros que fervientemente engullían. Nosotros hoy, los hijos de aquéllos santos personajes, observamos nuestros pisos tapiados por estanterías cargadas de miles de libros. Libros quietos que ya no nos caben adentro pero que tampoco nos dejan conversar afuera. Son como piezas de una muralla que se ha levantado entre nosotros y el curso corriente del mundo exterior. No solo los editores se encuentran moribundos, las librerías al borde del desahucio y los distribuidores sin destino. Los escritores hemos pasado de la perplejidad a la desolación y, si se va a ver, al sinsentido. Toda la vida en esta meticulosa labor de elegir palabras, letra a letra, y ahora los ejemplares se venden por kilos o se acuchillan como una maligna excrecencia de la cultura. ¿De la cultura? Ni siquiera sa...

El foco de Dios

Claro está que la idea de belleza cambia con cada época. Perecería que existiendo un Dios eterno la belleza acompañaría ese zanco de eternidad, pero no es, sin embargo, de este modo. Dios obra como una poderosa luz que desataca lo bello y lo feo, lo malo y lo bueno, aunque o todo depende, desde luego, de aquello que los autores sitúen en el plató. La batalla para lograr lo hermoso y su contrario se halla en manos de los autores. Con una importante condición y es que a Dios no se le pueden exponer baratijas, diseños que no poseen imaginación. La relación de Dios con los aristas es muy estrecha y muy laxa, a la vez. Es estrecha en el recinto de la mente pero es laxa en el sentido de que a Dios lo mismo le da, una obra maestra que una copia, algo excelso u otra que no levanta un palmo de la mediocridad. Dios es sólo el foco. Un foco tan potente como la de un juez absoluto más allá del cual no hay recursos de casación. ¿Y que qué le queda al artista ante este anonadamiento judicial...

Dacia Maraini, la escritora que no calla

A los 11 años, la muerte y  Dacia Maraini  ya eran parientes. Lo cuenta ella en las primeras páginas de  Bagheria ,  un libro que recoge su llegada a Sicilia  en 1947 procedente de Japón, donde su familia había estado recluida en un campo de concentración por la negativa de su padre, un brillante antropólogo, a firmar su adhesión a la república fascista de Saló: “Dos años de campo de concentración y de guerra. Una travesía por el océano minado. En la cubierta todos los días hacíamos ejercicios para tirarnos ordenadamente al mar, con salvavidas en la cintura, para el caso de que el barco se topase con una mina”. De aquel viaje, recuerda la gran escritora italiana, aún conserva una pequeña fotografía en la que se ve un trozo de la cubierta azotada por el viento y a una niña con un vestido de flores. “Aquella niña era yo, llevaba el pelo corto, casi blanco de tan rubio que era, zapatillas de tenis rojas, e iba cogida de la mano de un oficial americano”. Han pas...

El príncipe de Ascot

Para Roberto López, campeón. En el mundo hay gañanes que triunfan y príncipes que fracasan, pero sólo cuando un príncipe triunfa se abre la ventana del reloj de la vida y sale el pajarito entusiasmado dando vivas a la creación. Henry Cecil fue en sus dos últimos años "sir Henry" pero desde mucho antes de recibir el título nobiliario pertenecía para nosotros los turfistas a la aristocracia del deporte hípico. Es decir, que no sólo lo teníamos por el mejor sino que creíamos firmemente que había nacido para ser el mejor. De su curriculum no hay dudas, porque ganó veinticinco clásicas (entre ellas nada menos que cuatro Derbys y seis Oaks), así como setenta y cinco pruebas en la semana de Royal Ascot en junio, el récord absoluto. Durante cierto tiempo fue verdad lo que dijo Ahmed bin Salman, propietario de Oath, su último ganador de Derby: "Ganar carreras clásicas en Inglaterra es cosa fácil. Basta comprar un caballo decente y enviarlo para que lo entrene a Henry Cecil...

El contemporáneo esencial

Creo que se ha infravalorado el papel de los inquisidores en la promoción de las más interesantes obras literarias. Oscar Wilde señaló que lo más decisivo de la literatura moderna se encuentra en los libros que no debían leerse. Para quienes crecimos y tratamos de desarrollarnos intelectualmente bajo la dictadura gazmoña y obtusa del franquismo, las fobias de los censores nos sirvieron a menudo como pistas para encontrar los autores que más necesitábamos. Franco era, heráldico, el Centinela de Occidente, pero en las garitas de la censura bibliográfica los que montaban su guardia prohibitiva eran los clérigos. Los mismos, por cierto, que hoy reclaman con vehemente elocuencia la libertad en la enseñanza que antes tanto obstaculizaron y que se alzan contra asignaturas “adoctrinadoras” como la Educación para la Ciudadanía pero siguen queriendo adoctrinar religiosamente en las escuelas… En aquellos tiempos, dos jesuitas —¡qué le vamos a hacer!— se sucedieron en la publi...

La muerte lenta del chavismo

PIEDRA DE TOQUE. Al mismo tiempo que el Gobierno de Nicolás Maduro convertía el Parlamento en un aquelarre de brutalidad, la represión se amplificaba y se detenía a funcionarios por votar a la oposición Una fiera malherida es más peligrosa que una sana pues la rabia y la impotencia le permiten causar grandes destrozos antes de morir. Ese es el caso del chavismo, hoy, luego del tremendo revés que padeció en las elecciones del 14 de abril, en las que, pese a la desproporción de medios y al descarado favoritismo del Consejo Nacional Electoral —cuatro de cuyos cinco rectores son militantes gobiernistas convictos y confesos— el heredero de Chávez, Nicolás Maduro, perdió cerca de 800 mil votos y probablemente sólo pudo superar a duras penas a Henrique Capriles mediante un gigantesco fraude electoral. (La oposición ha documentado más de 3,500 irregularidades en perjuicio suyo durante la votación y el conteo de los votos). Advertir que “el socialismo del siglo XXI”, com...