Si la crítica literaria es también una disciplina de la Historia, los argumentos con los que se aspira a catalogar y conocer cada una de las épocas tienden a detenerse en las voces y obras que corresponden a las mismas, y en el modo en que esas voces significan en su tiempo. Sin embargo, se tiende, todavía, a dejar en un segundo plano los esfuerzos que desde cada época se emprenden para que textos escritos en el pasado signifiquen , si es posible, en el contexto condicionado del presente. La consideración, por ejemplo, de que la etapa ilustrada del siglo XVIII fue un paréntesis negro e inútil en la historia de la literatura española (Menéndez Pelayo dixit ) sigue siendo un lugar común; pero basta, sin embargo, detenerse en el modo en que determinados pilares de la literatura clásica fueron incorporados a la época en plena correspondencia con sus intereses e intenciones para que el prejuicio caiga por su propio peso. Lo que la crítica futura decida sobre el presente que n...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción