Q uince meses después de su inhabilitación , el exjuez Baltasar Garzón ataca al Tribunal Supremo, cuya “animadversión” hacia él, asegura, “degeneró en un juicio contra el juez”. Lo hace desde el prólogo de un libro, Valientes (Aguilar), de la periodista de este diario Natalia Junquera , en el que defiende su intento de investigar los crímenes del franquismo y rememora los días de banquillo que le costó. “Experimenté múltiples sensaciones”, recuerda. “Pero de todas ellas, y poniendo por delante que mi actuación procesal no solo fue perfectamente legal, sino necesaria frente a la clara impunidad sobre aquellos crímenes, me queda la satisfacción íntima de haber oído los testimonios de las víctimas que, gracias a la petición de mi defensa, toda la sociedad pudo escuchar, para vergüenza de una justicia silente, en la sede del Tribunal Supremo. Algunos se retorcieron ante la contundencia del dolor de quienes no han sido reparados; otros estaban indignados ante tamaño desaf...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción