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Mostrando las entradas etiquetadas como G. K. Chesterton

David Foster Wallace, inspiración y matemáticas

De abstracción en abstracción, el autor neoyorquino nos conduce por el lenguaje de los números hasta alcanzar el Santo Grial de las matemáticas que es el infinito. En el libro de entrevistas a David Foster Wallace publicado en castellano por la editorial Palido Fuego, el autor neoyorquino habla de sus fantasmas y de sus aficiones; asuntos que oscilan entre la fábula y la ciencia. Por ejemplo, Foster Wallace nos cuenta cómo fue capaz de coger una materia tan abstracta como puede ser la ciencia matemática y exponerla de manera clara, haciéndola no solo comprensible, sino placentera para alguien que no supiese matemáticas. Así nació Todo y más, una breve historia del infinito(RBA), una obra curiosa donde Foster Wallace recorre la historia del infinito matemático y nos desvela sus misterios desde el siglo V a.C. con la famosa paradoja de Zenon, en la que aparece Aquiles intentando alcanzar una tortuga. De esta manera se aceptaba que al ser el espacio infinitamente divisible, Aquiles nunca...

El hombre que fue jueves

Titulo original:  The man who was Thursday Titulo traducid o:  El hombre que fue jueves Autor: Gilbert K. Chesterton         Traduccion: Jose Reyes Editorial: Clásicos universales Año de publicación: 1908 Numero de pagina: 185 Genero:  Novela, novela policiaca “Yo creía odiar todas las cosas más de lo que cualquier hombre puede odiar una sola cosa; y ahora descubro que nada me es más odioso que tú.” Es una intrigante mezcla de suspenso, farsa y romance gótico.  A esto apuesta Chesterton, cuando en su tesis sobre literatura p resenta una imagen de caos que podía producirse en los personajes de cada libro, y esta novela,  El hombre que fue jueves  cae en este planteamiento.  Es una novela que si fuésemos a los últimos capítulos o a la fiesta del ultimo capitulo, se cruzan: suspenso, farsa, historia de detectives, distopia, cuento de hadas y romance gótico. Sí...

Ortodoxia

“El propósito del autor es ofrecer una explicación no de hasta qué punto es creíble o no la fe cristiana, sino de cómo ha llegado a creer personalmente en ella. ” Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) es considerado, con toda razón, uno de los autores más significativos del pensamiento cristiano del siglo XX. Y  Ortodoxia  (1908), un libro que define el debate entre el cristianismo y muchas ideas contemporáneas, que, en parte, como le gustaba considerar, son ideas cristianas  “que se han vuelto locas”  al perder su relación con la fe y, en la misma medida, con el sentido común. Lo admirable de Chesterton es que parece que él, sin ponerse tenso, sin increpar a nadie, puede con todos mediante un sentido común literalmente aplastante. Con contrastes audaces y llenos de humor muestra lo ridículo de tantas ideas, al mismo tiempo que abraza a las personas. Ortodoxia es el libro más central de Chesterton, el que mejor define su vida y pensamiento. Es un itine...

La taberna errante

A lo largo de estas páginas, un par de proscritos hacen rodar por toda Inglaterra, huyendo de la justicia, el último barril de ron de la isla después de que un decreto gubernamental haya ordenado el cierre de todas las tabernas en nombre del ecumenismo y el entendimiento entre culturas. Allí donde los fugitivos se detienen y abren la espita del barril, enseguida cristaliza una sociedad en miniatura, como una perla alrededor de un grano de arena. La gran carcajada que truena juguetona en «La taberna errante» es la manera de G. K. Chesterton (1874-1936), el descomunal escritor inglés, de identificar y conjurar una amenaza. Chesterton, autor de «El hombre que fue Jueves» o «El Napoleón de Notting Hill», siempre se defendió a risotadas, porque le hacía mucha gracia no ser Dios y tener que conformarse con ridiculizar los errores y disparates de sus enemigos. ¿Y qué terrible peligro revela, pues, la irresistible comicidad de esta novela de dignos borrachines vagabundos? ¿El Islam? ¿La abs...

Carácter y destino

Parece indudable que las series de televisión se han apoderado de la imaginación narrativa de casi todos nosotros. Las hay sumamente sofisticadas y contundentemente sencillas, directas como un derechazo en la barbilla y enredadas en inextricables meandros como el jardín borgiano de los senderos que se bifurcan: intrigan, denuncian, estimulan la libido, hacen reír, parodian o retratan… Cada cual se define por sus preferidas —dime qué serie te gusta y te diré quién eres— hasta el punto de que no me extrañaría que pronto fuera obligatorio confesarse al respecto en los perfiles curriculares. Algunas aprovechan eficazmente un presupuesto modesto con actores eficaces aunque sin especial relieve, mientras otras movilizan ingentes recursos, legiones de guionistas e intérpretes carismáticos que alcanzan mayor renombre que otros de la gran pantalla. En cualquier caso, todas confirman y amplían el criterio de Chesterton de que la literatura (añado: y la estética cinematográfica) es un lujo, p...