Un Horacio Quiroga ascético y con barba en las aguas del Paraná A 85 años de su muerte, la obra del escritor mantiene su actualidad por el carácter de búsqueda y riesgo que nunca abandonó a lo largo de su vida; en la provincia de Misiones, donde fue tan feliz como desdichado, se realizarán homenajes. Pese a que poco tiempo atrás hubo un amago de “cancelar” o al menos desaconsejar su obra para niños y jóvenes (dónde sino en las redes sociales), las narraciones selváticas y no selváticas de Horacio Quiroga (1878-1937) se encuentran siempre disponibles. Lectores de todas las edades recuerdan la impronta de sus narraciones. “Conocí las historias de Horacio Quiroga mucho antes de leerlas -confiesa el escritor Sergio Olguín en el prólogo de Cuentos completos de Quiroga, publicado por Seix Barral-. Cuando yo tenía seis o siete años, mi hermana Alicia, que ya estaba en la secundaria, me leyó dos de sus relatos: ‘La gallina degollada’ y ‘El almohadón de plumas...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción