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Mostrando las entradas etiquetadas como Napoleón

El Asedio

“No hay rasgo exterior que distinga a un malvado; puesto que la atrocidad, la cometida en las muchachas o cualquier otra, se encuentra a mano del primero que pase. No se trata de que este mundo esté lleno de inocentes, sino de lo contrario: está poblado por individuos capaces, todos ellos, de lo peor “. Créanlo o no, pero El Asedio de Arturo Pérez-Reverte, o te gusta o lo manda al carajo, y no con esto planteamos o afirmamos que es malo el escrito, para nada, es un libro excelente en descripciones y una buena narrativa de ambientación del Cádiz de 1811, una ciudad cautivadora que resiste el asedio inicial por los soldados franceses de Napoleón durante la guerra de independencia, una ciudad protegida por su arrecife, sus murallas, su reciente inversión de alianza con los ingleses y su comunicación con el mar con el resto del mundo hasta el punto que viven mejor los sitiados que los sitiadores, pero hay que establecer, que es un texto muy denso, tienes que ir aco...

Napoleon. Stendhal

«Se trata, en efecto, del hombre más grande aparecido en el mundo desde César.» Por lo general, ese ser atrincherado al triangulo de una esquina, busca en la imaginación un refugio en lo sensible, pero siempre con la esperanza de que lo sensible pueda disipar algún aliento de proposiciones que socaven las mas estériles ideas del imaginario milagroso del ser que satisfaga la devorada hambre de ilusiones de un héroe que siempre la historia, y mas que la historia, en palabras de Stendhal: Napoleón viene a ser su Dios, su héroe.   Napoleón fue una suerte de Mesías. Con este escrito dividido entre dos deseos inconclusos, no por no haberle dado el final a un andamiaje de cotidianas percepciones de la realidad que vivió Stendhal, sino más bien por ese ilusorio deseo de apuntalar de manera demostrativa que ese héroe era mas de lo que una de esas meticulosas mentes del momento detractaba o ensalzaban a Napoleón. Ambos proyectos salen a la luz tiempo después de su muerte, se po...

Vida del gran corso

Espuela de Plata recupera el libro de Dumas sobre el mito que representó Napoleón. Entre 1817 y 1818, Stendhal escribe su Vida de Napoleón , luego continuada en las Memorias sobre Napoleón de 1836-1837. Ninguno de los dos libros fue una obra conclusa. De hecho, el proyecto stendhaliano de atrapar la figura del Gran Corso, de dar una imagen cerrada y homogénea de Bonaparte, le pareció una tarea imposible, dada su hermética personalidad, abroquelada por el genio. Este lugar común -el enigmático carácter del Sire, su inhumana clarividencia y su probado hermetismo- será también el que conforme el Napoleón de Alexandre Dumas, escrito en 1840, así como buena parte del imaginario decimonónico, que encontró en Napoleón una cabeza romántica, un héroe providencial, cuya derrota fue obra, más que de la pericia de sus enemigos, de las colosales fuerzas de la naturaleza. Todavía en 1906, la célebre biografía de Emil Ludwig nos presenta a un Napoleón sobrehumano, infalible, toc...