Clasificar la literatura de Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) es tan difícil como clasificar a su autor. Ex mosso d'esquadra, sus libros hurgan en las heridas del pasado reciente, en historias que preferimos dejar de lado; muestran la importancia de los recuerdos, de un pasado que siempre vuelve, de las heridas que no se cierran; nos dan una bofetada al ponernos frente a unos personajes que se mueven, como todos, por motivos egoístas, actores complejos de unas tramas nada sencillas; atrapan alejándose de los recursos fáciles, obligan a parar, a respirar, a pensar si no seremos un poco como ese personaje al que creemos que odiamos. El autor de La tristeza del samurái ( Alrevés ) vuelve con Un millón de gotas (Destino) , una novela en la que el lector es llevado de la mano por una historia de búsquedas, venganzas y gritos de libertad. Pueden leer el primer capítulo aquí . Gonzalo es un hombre bueno que lucha por sacar adelante a su...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción