Los clásicos siempre sorprenden por su actualidad. Baltasar Gracián (1601- 1658), el sabio autor del Siglo de Oro español, tiene mucho que decir en nuestra circunstancia actual de crisis e indignación. También él fue un "indignado" de su tiempo que denunció la mediocridad y falta de juicio de los poderosos, aunque sin escatimar agudezas críticas sobre la común necedad de sus congéneres, perezosos y vulgares, necios e inmunes a la sabiduría, deslumbrados por el falso esplendor de las apariencias. Su mayor tarea intelectual consistió en desenmascarar la mentira y los vicios de su época: la codicia, la lujuria, la soberbia y el afán de poder, esas malsanas pasiones humanas que transforman el mundo en un infierno e impiden la armonía general. Leerlo hoy significa reflexionar de nuevo sobre males congénitos, acaso insuperables. Aunque Gracián fue miembro de la Compañía de Jesús nunca vivió como un sacerdote rezongón y enclaustrado en su bohío, sudando hiel sobre los ...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción