59ª edición del Festival de San Sebastián A Terence Davies le encanta el cine que vio de crío, y los grandes melodramas, y las canciones de taberna de la posguerra. Por mucho que su The deep blue tenga todo eso y versione una obra de Terence Rattigan, esa esposa insatisfecha, ese amante chulo y hueco y ese marido atontolinado de su película son el trío de Madame Bovary. A Sarah Polley la referencia también le encaja. En su Take this waltz hay una mujer frustrada, un esposo zangolitino y ensimismado, y un amante guapo, aunque aquí con cierta hondura sentimental e intelectual. Sin embargo, solo Arturo Ripstein, de los tres, reconoce abiertamente que Las razones del corazón adapta a su manera Madame Bovary. El concurso de la sección oficial tiene aroma a Flaubert. "Discutí muchísimo con Paz Alicia. [Garciadiego, su guionista y esposa] por esa Emma Bovary. Mira, debes traicionar siempre al autor. Igual sufre Emma en la Francia del siglo XIX que Emilia Gallardo en el Méx...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción