“Ed è subito sera”. “Y de repente, la noche”. La oscuridad. Lo negro. El verso del poeta y Nobel italiano Salvatore Quasimodo atraviesa como un rayo de luz la conversación con Carlos Cruz-Diez (Caracas, Venezuela, 1923), un mago del color. Presencia central de la historia del arte del siglo XX, fue uno de los creadores del Op Art allá por los años sesenta. Consiguió que su trabajo tuviera visibilidad cuando los grandes muralistas mexicanos, como Diego Rivera, lo ocupaban todo y no se entendía un arte que no fuera social. A contra corriente persiguió la raya, el color, lo lúdico; la luz frente al negro. El gozo de vivir. Durante un cierto tiempo algo postergado, coleccionistas imprescindibles, como Patricia Phelps de Cisneros , reivindicaron su trabajo, y lo óptico ganó una segunda vida. Ahora tiene 90 años y sabe que el barquero aguarda para cruzar la laguna. Da igual. Activo, afable y muy lúcido (cita la teoría de cuerdas en la entrevista) no cesa de hacerse fotos,...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción