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Mostrando las entradas etiquetadas como Charles Dickens

Del estudio de Sherlock Holmes a la casa de Dickens, viaje literario por Londres

El museo del legendario detective creado por Arthur Conan Doyle, el barrio londinense de Bloomsbury, donde vivieron el escritor y también Virginia Woolf, y otras pistas con sabor literario en la capital británica Pocas frases tan célebres como la pronunciada por   Sherlock Holmes   a su ayudante: “Elemental, querido Watson”. Si bien tal latiguillo no lo escribió sir   Arthur Conan Doyle ; apareció por vez primera en la película de 1939   Las aventuras de Sherlock Holmes   (nueve años después del fallecimiento del autor). Alto y espigado, el personaje vio la luz en 1887, en   Estudio en escarlata (protagonizó tres novelas y 56 cuentos). ¿Sus aficiones? La apicultura, el boxeo, tocar el violín. ¿Sus hábitos? Comer galletas e inyectarse cocaína en casa, en el 221B de Baker Street, en   Londres , que comparte unos años con Watson. ¿Su enemigo? El profesor Moriarty, líder de la criminalidad europea, que tiraría al detective por las cataratas del Rin en ...

Juicio por asesinato

Cuando se habla de cuentos del terror clásico o fantasmal, siempre Charles Dickens es todo un maestro en este género. Para muestra tenemos este cuento Juicio por asesinato publicado en 1850, donde un hombre no puede quitarse de la cabeza la noticia de un brutal asesinato, el cual, desde su habitación, cree ver al asesino y a su víctima. El personaje se ve consumido por la paranoia de escuchar voces, ver en por todas partes al muerto con su cuello cortado y verse atormentado sin reposo ni para dormir. Con este cuento Charles Dickens abre y cierra la primera etapa de Negra y Criminal. “Por las razones ya explicadas, la de que deseo evitar el revivir el recuerdo desagradable de ese asesino, y también que un relato detallado de su largo juicio no es en absoluto indispensable para mi narración, me limitaré a aquellos incidentes que se relacionan directamente con mi curiosa experiencia personal y se produjeron en los diez días y noches durante los que los miembros del jurado est...

Llega la hora de leer sin reloj

Las lecturas de verano son diferentes de las lecturas de invierno, como las de día lo son de las que hacemos por la noche. Algo en el aire y la luz que nos rodea afecta al texto y su comprehensión, y todo lector sabe que no es lo mismo leer una novela que nos deleita tendido en el pasto, al sol, que leerla acurrucado bajo una manta en la penumbra de un cuarto invernal. En verano, la relación con un libro se hace íntima, táctil, cariñosa, las páginas se contagian de la humedad de los dedos, adquieren el olor de un cuerpo, la textura de la piel humana. En cambio, bajo un cielo gris, un lector es más severo, recatado: la lectura se hace lenta, respetuosa, reflexiva. Hasta la mala literatura cambia con las estaciones: en verano, somos más indulgentes, menos atentos, y, mientras que en invierno nos mostraríamos implacables con  un libro que comienza  “Jacques Saunière, el famoso conservador, caminaba con dificultad por los pasillos del Museo del Louvre”, embobados por el calor y...

Joyas literarias inglesas para todos

Quizá la literatura clásica inglesa no pueda competir con la seducción de las tabletas, los móviles de última generación y otras maravillas tecnológicas, aunque sí utilizarlas como su propia arma. Esa es la idea que ha guiado a la British Library (Biblioteca Británica)  para descargar online  lo que califica de sus “mejores tesoros literarios”, una colección de 1.200 manuscritos originales, primeras ediciones, ilustraciones y cartas del puño y letra de autores universales como Charles Dickens, Keats, Oscar Wilde, Jane Austen o las hermanas Brontë. El objetivo no es solo acercar sus grandes obras a los usuarios de la era multimedia, sino principalmente hacer que esos autores resulten más accesibles para tantos jóvenes estudiantes que hoy no los perciben como “gente real”. Una prueba de que sí lo fueron está en los artículos y viñetas de prensa que en 1895 daban cuenta del juicio contra el dramaturgo Oscar Wilde por “indecencia grave”, y que se saldó con una condena de dos ...

Vida y palabras de un resiliente

La biografía de Claire Tomalin sobre Charles Dickens llega a España publicada por el sello Libros Aguilar. Charles Dickens -nos recuerda Claire Tomalin- se llamaba a sí mismo 'el Inimitable'. Y lo hacía en serio, sin la más mínima ironía. Siempre fue consciente de su genialidad. Ejemplo de hombre solidario y compasivo, Dickens no se consideraba, sin embargo, buena persona. "Yo aspiro a ser como mis personajes nobles -le confesaba a Fiodor Dostoievski-, pero lo que hay dentro de mí (mi crueldad, mi incapacidad de acercarme a los que amo...) inspira a mis villanos". Es cierto que Dickens podía llegar a ser soberbio, cobarde y cruel. La separación de su mujer, Catherine Hogarth -a la que había subyugado en privado y vilipendiado en público- le hizo establecer una política de tábula rasa por la que dejó de hablar durante años a varios hijos y que dañó su amistad con Thackeray y con Bradbury & Evans, sus principales editores. Se encaprichó de nuev...

Cuando Charles Dickens fue el héroe de su propia novela

 El autor publicó por entregas entre 1849 y 1850 'David Copperfield', el título suyo que más amaba y en el que ajustó cuentas con sus memorias y con su propia vida. Hay novelas que no pueden empezar a leerse sin un escalofrío de emoción. Da igual que sea la primera vez o una enésima relectura. Estas obras nunca se leen por vez primera como algo totalmente desconocido, lo que no quiere decir que su lectura no asombre. Y nunca acaban de leerse, porque son inagotables y sería demasiado triste terminarlas sin la esperanza de volver a leerlas. Cuáles sean estas primeras líneas que siempre se leen con emoción está establecido por el canon literario universal y lo decide el gusto personal. Están, desde luego, los monumentos; desde "Canta, oh diosa, la cólera del pélida Aquiles…" hasta "Hace tiempo que me acuesto temprano…". A ellas el gusto personal añade -permítanme poner como ejemplo algunas de las mías- "En el año 1878 obtuve el título ...

La Noche de los Libros celebra a Dickens y a los “músicos de letras”

Llega la séptima edición de La Noche de los Libros con una conmemoración de Charles Dickens en su bicentenario y decenas de actos de contenido literario por toda la región para celebrar hoy el Día del Libro. La Casa de Correos (Puerta del Sol, 7) acoge los actos más destacados. Fernando Savater, Félix de Azúa y Jon Juaristi se preguntan si ¿Somos modernos? , en un coloquio que parte de la contraposición planteada por el filósofo francés Alain Finkielkraut entre racionalismo y literatura (19.00), al que seguirá una conferencia de Ricardo Piglia bajo el título Novela y traducción. Una historia personal (20.15).  En la misma sede del Gobierno regional dos “músicos de letras” conversan con sendos escritores. Loquillo charla con Luis Alberto de Cuenca, a cuya poesía puso música en el álbum Su nombre era el de todas las mujeres (21.30); el diálogo entre Señor Chinarro y Elena Medel gira en torno a The Smiths (22.30). Remata la velada con el espectáculo Concierto Animado...