"Que puede oler la muerte en lo que ha sucedido. Al fin y al cabo, ese es el ú ltimo pasatiempo que la une a la vida" Que puede oler la muerte, sino la gen é rica masiva y no conceptual, la idea de no parecerse a un producto reduccionista, sino la repetici ó n que el autor en cada sueño logra ahuyentar, y que se propone como salida escribir, quiz á para refrendar un pasado que lo atormenta. Ese es el terror de un ser que en su deambular trata a trav é s de un sin n ú meros de suplicios dejar plasmado lo que vi ó y viv ó unos treintas a ñ os atr á s, pero que en el devenir del tiempo, aun percibe que nada ha cambiado. En efecto es una dicha, si por decirlo as í , excepcional tener que combatir en un mundo de recuerdos de acontecimientos, los cuales hab í an sucedido unos treinta a ñ os atr á s. Tener como parte integradora de esos recuerdos el accionar de una pandilla de polic í as ladrones y corruptos, ver d í as tras d í as zanjar la privacidad de todo un vencindar...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción