Se trata de la instalación de Martin Kippenberger, fallecido en 1997.- La trabajadora tenía orden de no acercarse a menos de 20 centímetros de ninguno de los trabajos expuestos en el museo Ostwall, en la ciudad alemana de Dortmund. Una mano de estropajo que vale 800.000 euros. Al considerarla sucia y tratar de adecentarla, una empleada de la limpieza del museo Ostwall, en Dortmund , dañó una obra tasada en dicha cantidad. Se trata de una torre de 2,5 metros montada con tablas de madera por el artista alemán Martin Kippenberger, que la completó colocando una artesa de goma negra entre sus cinco pies. A la limpiadora le pareció que la capa de una "sustancia clara" que cubría la artesa debía ser mugre acumulada desde su creación en 1987. Creyendo que cumplía su obligación, la subcontratada dedicó un buen rato a fregarla. La portavoz del ayuntamiento de Dortmund Dagmar Papajewski no cree que pueda "recuperarse el estado original de la obra". La obra es un pr...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción