Al considerarla sucia y tratar de adecentarla, una empleada de la limpieza del museo Ostwall, en Dortmund, dañó una obra tasada en dicha cantidad. Se trata de una torre de 2,5 metros montada con tablas de madera por el artista alemán Martin Kippenberger, que la completó colocando una artesa de goma negra entre sus

La portavoz del ayuntamiento de Dortmund Dagmar Papajewski no cree que pueda "recuperarse el estado original de la obra". La obra es un préstamo de un coleccionista que no quiere ser identificado. Por fortuna para el Ostwall y para la limpiadora, la pieza está asegurada. La indignación de Kurt Wettengl, director del museo, es comprensible, porque la reputación del museo será más difícil de limpiar.
La compañía de seguros ya ha sido informada del caso, sucedido el 20 de octubre pasado. Los peritos creen que el único daño sufrido por Cuando empiece a gotear a través del techo (Wenn's anfängt durch die Decke zu tropfen) es la pérdida de la pátina clara que cubría los bordes y los lados de la artesa. Muchos verán en este suceso la confirmación de sus prejuicios sobre el arte contemporáneo. Pero la obra está asegurada en 800.000 euros y, como sabe cualquiera que haya tratado con una multinacional de seguros, éstas se cuidan mucho de regalar nada a sus clientes.
Se plantea una pregunta delicada: ¿Se puede seguir exponiendo la obra? ¿Está completa? ¿Habrá que advertir al visitante del museo de la pérdida de la pátina en la palangana? ¿Devolverle el dinero de la entrada si se siente decepcionado? La obra, de momento, permanece en la exposición. Su autor murió en Viena en 1997. Nació en 1953, precisamente en Dortmund.
La empresa de servicios de limpieza contratada por el museo no se explica cómo pudo suceder. Aseguran que los encargados de la limpieza tienen instrucciones de no acercarse a las obras a menos de 20 centímetros. Había precedentes. Como el célebre Rincón de grasa de Josef Beuys, que unos limpiadores de la Academia de las Artes de Düsseldorf fregaron en 1986.
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