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"Nunca se ha hablado tanto de libros, aunque no de literatura"

¿Cuáles son las claves para captar a millones de teleespectadores hablándoles de libros?

1. Trabajar, trabajar siempre por encima de todo, y leer entero cada libro del autor invitado.

2. Una gran curiosidad sin prejuicios y tratar a todos los escritores por igual.

3. Independencia absoluta y elección de los libros sólo por su interés literario.

4. Posicionarse ante el escritor de la misma manera que se hace ante la vida.

Esas son las cuatro profesiones de fe que Bernard Pivot cree que están detrás del éxito de su labor como periodista, divulgador de la literatura y la lectura y agitador cultural a lo largo de las últimas cuatro décadas como cofundador de la revista Lire y director de los programas de la televisión francesa Apostrophes (Comillas), Bouillon de culture (Sopa de cultura) y Double Je (Doble yo). Una labor reconocida internacionalmente por la cual recibió ayer el Premio Antonio de Sancha 2011, que entrega la Asociación de Editores de Madrid. Y podría recibir un premio adicional por el optimismo frente al futuro del libro y la lectura emboscado por los apocalípticos.

Pivot (Lyon, 1935) forma parte de una generación de intelectuales amantes y divulgadores de la lectura que han hecho historia, como Marcel Reich-Ranicki en Alemania y Harold Bloom en Estados Unidos. Tres personajes cuya pasión, métodos, enseñanzas y prestigio parecen irrepetibles.

Aunque Pivot fue un lector tardío, lleva 35 años como observador y analista de primera fila del mundo del libro. Y esta mañana, sentado junto a una ventana asomada al Paseo de La Castellana de Madrid, sobrevuela ese tiempo: "En una visión general y exagerada, he observado que las mujeres leen más novelas y los hombres más ensayos. No soy sociólogo, pero en gran medida los hombres tienden a leer cosas que les sirvan para su trabajo u otros asuntos y les ayude a formarse; mientras que las mujeres, a excepción de aquellas con trabajos importantes, conciben la lectura más como placer, como una necesidad de poesía y, probablemente, como la posibilidad de realizar encuentros poco frecuentes en la vida real". Sobre los cambios de la literatura en el periodo de entre siglos, Pivot confirma lo sabido: la novela es el género por excelencia, mientras desciende la popularidad de las ciencias humanas como historia, filosofía...

El hablar amistoso y cercano de Pivot coincide con su optimismo. "Nunca se ha hablado tanto de libros, aunque no se habla de literatura. Se mencionan biografías, libros curiosos o ensayos, pero con menos análisis de lo literario". Sobre la crisis del sector dice que resulta paradójico que dicha industria sea la única que cuando menos vende produce más. "Es como la lotería, un editor desea que al producir muchos títulos alguno se convierta en best seller; si tienes más billetes de lotería aumentan tus posibilidades".

Pivot se acomoda su traje azul marino de finas rayas y sigue con su lado positivo. "Los suplementos de cultura siguen siendo de calidad, no obstante considero que la radio en Francia sigue siendo un elemento importante donde la crítica juega un papel esencial y le ha tomado el relevo a la televisión... Aunque ¡podría ser peor! Soy consciente de la dificultad por la que atraviesa la prensa, y sabemos que las secciones de cultura no son las más leídas, pero es positivo que continúen, aunque sólo sea para no decepcionar a los lectores o por mantener una buena imagen. Lo que sí es verdad es que el prestigio del libro y los escritores siguen intactos. Y no sería nada memorable para los medios, sobre todo para los grandes periódicos, eliminar estas secciones y suplementos".

Ni siquiera el mundo del ciberespacio espanta su optimismo. "Internet es un ingrediente esencial en el paisaje literario. Cualquier cosa que se diga allí, incluidas las puñaladas entre intelectuales, forman parte de la vida intelectual y cultural de cualquier país. Hay cosas buenas y malas: convive una efervescencia creativa con elementos detestables. Ha modificado nuestra percepción de lo cultural".

Pivot no mitifica ninguna de sus épocas literarias. "La globalización ha despertado el interés de la gente por otras culturas y nunca como ahora en Francia se había traducido tanto. En mi época también había libros malos. Siempre fue así, no creo que estemos peor que hace 30 años".

Tele, fútbol, vino

- Bernard Pivot empezó su carrera como becario en el Progrès de Lyon. En 1958, pasa a la redacción de Figaro littéraire.

- 'Apostrophes' empezó a emitirse en la televisión pública francesa en 1975. Alcanzó una audiencia de hasta cuatro millones de espectadores.

- La emisión se interrumpió en 1990, sustituida por 'Bouillon de culture'

(de 1991 a 2001 en France 2).

- Entre 2002 y 2005, prosigue su trayectoria con 'Double Je', en el mismo canal.

- Comentarista de fútbol de Canal + y autor de 'Diccionario del amante del vino', desde 2004 es el único no escritor miembro de la Academia Goncourt.

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