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Mostrando las entradas etiquetadas como David Grossman

Más allá del tiempo

E sta obra comienza en la cocina de una casa familiar, a la hora de la cena, cuando "el hombre" le dice a "la mujer" que quiere emprender el camino hacia "allí", el lugar en el que se encuentra el hijo de ambos, muerto desde hace cinco años. Por medio de un lenguaje poético a la vez que conciso y sintético, la pareja intenta analizar su evolución desde el momento en el que "aquella noche" se les dio "la noticia", la de la fatídica muerte de ese hijo. Analizan la transformación de su vida, hablan de la imposibilidad de amarse tras esa pérdida pero, al mismo tiempo, de la imposibilidad de separarse. El hijo lo ha ocupado todo durante esos cinco años, "agazapado como un feto" en la pupila del padre, asomando "entre los olores del cuerpo" de la madre. Los dos hablan de la idea del suicidio que los ronda: la madre lleva esos cinco años intentando evitarlo, intentando no tomar ese camino que es el más fácil...

Juan Cavestany, entretenido con la vida de Montaigne y el cómico Louis C. K.

Yo estaba hace unos días en la Fnac con mi hijo de cinco años cuando de repente alargó la mano y cogió un libro al azar. "Toma, te lo regalo", dijo. Era Cómo vivir. Una vida con Montaigne , de Sarah Bakewell (Ariel). Yo no sabía nada de este libro, aunque sí había leído algunos ensayos del filósofo francés, en torno a los cuales Bakewell construye su peculiar biografía. Lo compro y lo leo subrayando frases como "nada en la vida debe ser tomado en serio" o "abandona el control". En casa compagino esta lectura con los cuentos de Jack London (Alianza), que suelen tratar sobre hombres solos avanzando agónicamente por el paisaje helado. En Amor a la vida el protagonista salva la suya in extremis matando y comiéndose al lobo que le persiguió durante días. Pero no todos los personajes de London tienen tanta suerte como este. También entré en una tienda en la que me topé con el último libro de David Grossman, Más allá del tiempo , que devoro ...

Autodestierro del paraíso

David Grossman vuelve al amor en Delirio. Pero ahora con un tratado sobre su envés: los celos. De su poder sobre la imaginación y la construcción del sufrimiento. Del infierno. El amor no existe. O mejor dicho, la persona amada no existe. Existe eso que construimos a partir de un detalle físico, un tono de voz, un perfume, sobre todo a partir de un indistinto deseo. Un día nos sorprende no hallar a nuestro lado ese supuesto ser amado, y a partir de nuevos detalles volvemos a crear (aunque a veces somos incapaces de crear) un nuevo objeto del deseo. El amor es un acto de creación continuo. Por lo general, el ser imaginado por nuestro deseo y el ser de carne y hueso mayormente coinciden. A veces, sin embargo, no, y el deseo inventa para satisfacerse personajes y argumentos irreales que desbordan de la pasión y se contaminan de pesadilla. Como punto de partida, basta un detalle, la boca, por ejemplo, "la boca en tensión, una boca que enseguida va a ser besada, que se rel...