Fruto de un maridaje entre matemáticas y literatura, Cien mil millones de poemas es, a un tiempo, un homenaje a Raymond Queneau y una máquina de hacer sonetos para cuya lectura nos harían falta más vidas de las que cabe imaginar. En 1960, un grupo de autores franceses fundó OuLiPo (Ouvroir de Littérature Potentielle), taller de escritura que pretendía aplicar limitaciones forzadas y leyes matemáticas para conseguir una literatura en la dirección del surrealismo, aunque en sentido contrario: frente a la religión del azar, el álgebra de las combinaciones y permutaciones, las retrogresiones y fugas. Cabeza visible de aquel taller que no creía en la visita de las musas fue Raymond Queneau (1903-1976), ilustre miembro del Colegio de Patafísica, quien llevaba usando esos procedimientos por lo menos desde 1947, con Exercices de style (Ejercicios de estilo). Solo un año después de la fundación de OuLiPo, Queneau publicó diez sonetos con el título de Cent mille milliards de poèmes ...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción