A propósito de la alegría, el pensamiento de Fernando Savater enseña que —nos pase lo que nos pase— vivir es mejor que no vivir, que la existencia humana resulta preferible a la pura nada U no procura no perder la oportunidad de inyectarse a diario toda la alegría posible. No extrañará, pues, que escoja ahora este objeto de reflexión por el lugar central que ocupa en el pensamiento (y el carácter) de Fernando Savater. “En el principio está la muerte”, así comienza paradójicamente nuestro filósofo un espléndido ensayo sobre la alegría. ¿Y cómo puede entonces alegrarse un mortal, mejor dicho, el ser que sabe que es mortal y que tiene con la muerte una cita segura que lo aniquila? ¿Caben juntas la lucidez y la alegría, o esta será tan solo hija de la ilusión o la insensatez? Una primera precisión se impone: la nuestra debe ser la alegría de vivir, no necesariamente de lo vivido. Y es cierto que reparar en el mero vivir es un ejercicio bien real como cuando, tras...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción