JOHANNESBURGO (Reuters) - Casi dos rinocerontes se cazan en Sudáfrica al día para satisfacer la creciente demanda asiática de sus cuernos que valen en la actualidad más que su peso en oro. Con una cifra de cerca de 300 muertes en 2012, parece que Sudáfrica perderá más de los 448 rinocerontes que murieron el año pasado a manos de cazadores furtivos. Contra esta carnicería, Clive Walker, uno de los ecologistas más respetados de Sudáfrica, y su hijo Anton, argumentan en el libro "The Rhino Keepers" que la comunidad global debería considerar seriamente levantar la prohibición del comercio del cuerno de rinoceronte. Como en la "Guerra contra la droga" estadounidense, prohibir la venta del cuerno de rinoceronte no ha impedido que la gente quiera adquirirlo y esté dispuesta a pagar precios muy altos. Clive Walker habló con Reuters sobre el reciente lanzamiento del libro. ...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción