Hermann Broch escribió en pocas semanas de 1933 ‘El valor desconocido’, su novela de más éxito y de la que más tarde renegó. Solo la indigencia intelectual de nuestra época puede explicar que Hermann Broch siga siendo aún hoy en día el más desconocido de entre los grandes escritores-pensadores del siglo pasado — Kafka, Joyce, Musil o Beckett —. Pues debemos al ímpetu de Broch por hacer de la literatura un instrumento de conocimiento, tan agudo como las ciencias o la filosofía, el habernos dejado novelas que pertenecen a lo más profundo y trascendente de la literatura universal. Toda su escritura, sea narrativa, dramática o ensayística, ronda el misterio de la vida sobre la experiencia de lo infinito dentro de lo finito de la existencia, y sobre el conocimiento irracional —del arte, de los sentimientos— que siempre está por encima del conocimiento racional. En El valor desconocido encontramos esta última problemática plasmada en su forma más pura. Un tremendamente serio ge...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción