Si miramos el pasado con cierta apreciación de búsqueda de lo sospechado, con la oportuna agudeza, quizá en ese deshojar que nos da las posibles interrogantes de alguna vida pasada, con la cual uno de los autores que en el presente ha dejado en nuestra mano una tarea, es ahí donde la rienda en ir en pos de un hecho y unir cabos, creo que ahí estará la mayor satisfacción de entrelazar tiempo y felicidad, una iniciativa que a grandes rasgos la coherencia y los conectores seran consecuencia, respectivamente del discurso que más luego formularemos. Y sin lugar a dudas, este seria el paso más importante, no ya como un hecho dicho, sino como un axioma de una solución definitiva, que sera imposible de destruir. “ El tiempo, lo he dicho antes, no discrimina. Le da lo mismo que seamos felices o que estemos tristes. No espera, no pasa más lento ni se acelera. Es una criatura lineal, que viaja en una sola dirección, y es constante.” “la verd...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción