Es bastante probable que en nuestra experiencia con Emmanuel Levinas, veamos a un filosofo en constante búsqueda del sentido de lo humano. Ese ser que frecuenta el ejercicio de llenar los contenidos vacíos y carente de significado de repertorio humano al otro humano. Con esta obra: Humanismo del otro hombre estaríamos buscando la sonoridad que Levinas en su ejercicio experiencial inventarió la historicidad del hombre, donde la simultaneidad es un juego de comprensión hacia un modo diferente de inteligibilidad y relación. “Una proclamación insólita, por atrevida, de que lo que constituye el núcleo de `lo humano' no es el sostenido esfuerzo de identificarse o ser uno mismo, sino más bien el descubrimiento de que un sujeto es y se dice por algo que le es anterior, que le precede -por los otros- ante los que no puede presentarse más que siendo ya responsable de y ante ellos. Únicamente así puede tener `explicación' el ocaso del humanismo en tanto que movimiento que ...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción