Las aventuras de una niña llamada Alicia que se cuela por un agujero para emerger en el País de las Maravillas convirtieron a Lewis Carroll en un autor reconocido y exitoso, en un famoso de su tiempo. Y sin embargo, el creador de aquel fantástico relato deseó un día no haber escrito el libro que acabó consagrándole como leyenda literaria. Charles Lutwidge Dodgson (1832-1898), el verdadero nombre de un escritor que intentaba guardar celosamente su privacidad bajo el refugio de un seudónimo, encajó mal que su identidad dejara de ser un secreto. El escrutinio público le hacía sentirse como un animal de zoológico, tal y como se lamenta en una carta dirigida a una amiga que acaba de salir a la luz con ocasión de su subasta por la casa Bonhams el próximo miércoles en Londres. “Toda esta clase de publicidad conduce a los desconocidos a vincular mi verdadero nombre con el libro, a que me señalen, a que me miren y me traten como a si fuera un león”, escribió a su confi...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción