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Mostrando las entradas etiquetadas como Frank Kafka

Noventa y nueve maneras de esclarecer el misterio de Kafka

El biógrafo Reiner Stach desentraña en '¿Éste es Kafka?' el mito de bicho raro que rodea al autor de 'La transformación. Kafka recurrió al menos dos veces a prostitutas. En la foto, con una de ellas, la camarera Hansi Julie Szokoll Solo se conserva una carta de un lector a  Franz Kafka , y no se trató de ninguna broma, como se podría pensar. El lector se llamaba  Siegfried Wolff , trabajó como redactor de Economía en un periódico y más tarde como consejero de administración en varios bancos de Berlín. «Muy estimado señor: Me ha hecho usted un desgraciado –le escribió Wolff–. Compré su 'Transformación' y se la regalé a mi prima. Pero no consiguió encontrarle sentido a la historia».  Su otra prima y la madre de ellas tampoco entendieron el libro. «Así que me han escrito a mí. Se supone que yo debo explicarles qué significa la historia, ya que para algo soy el doctor de la familia. Pero yo no sé qué decir. [...] Solo usted puede ayudarme. Tiene que hacerlo, porque uste...

Kafka no se merecía el premio Nobel

Es difícil saber si Franz Kafka fue el  mejor  escritor del siglo XX -¿cómo se mide algo así?-, lo  seguro  es que no se merecía el premio Nobel. Entiéndanme, tal vez  lo  merecía pero no se lo  merecía. El problema no es que parte de su obra sea póstuma y la publicada en vida fuera casi secreta –digamos que más que el año pasado la de  Mo Yan -, el problema es el carácter de esa obra y, sobre todo, de su autor. Darle el Nobel a alguien que escribió la Carta  al pa dre hubiera sido enviar a la corte de Suecia a un hombre incómodo dentro de su pellejo al que cuesta imaginar más cómodo dentro de un frac. Hay autores que es mejor dejar a solas a sus lectores, a oscuras casi. Claudio Magris suele hablar de la pequeña decepción que supuso para él la publicación de las memorias de su amigo Elias Canetti después de haber escrito, muchos años antes, esa novela incandescente llamada  Auto de fe . Es como si pasados los años Kafka hubiera...

La vida como una nada, como un sueño, como algo flotante

La última petición. "Todo lo que se encuentre de mis escritos cuando yo muera", le escribió Franz Kafka a Max Brod en una de las dos cartas que se consideran su testamento, "debe ser quemado de forma inmediata, sin ser leído". En la otra mostraba cierta benevolencia por las obras que publicó en vida y le decía, por ejemplo: "El par de ediciones de Contemplación puede quedar; no quiero que nadie tenga que tomarse la molestia de hacerlos trizas, pero en ningún caso deben ser editados de nuevo". Su posición era rotunda: que todo fuera pasto de las llamas, a "la mayor brevedad posible". Max Brod, afortunadamente, desobedeció y, por eso, hoy se puede leer cuanto Kafka dejó sin publicar: toda su correspondencia, el conjunto de sus diarios (salvo algunos pasajes que expurgó para que aparecieran en periódicos y revistas), un montón de legajos (donde se encontraron narraciones, aforismos y textos en prosa sobre las más variadas cuestiones) ...

1912, viaje al año del ‘big bang’ de Kafka

1912 es un año decisivo en la vida y obra de Kafka. Tanto que, en su devenir, ni la una ni la otra, inextricablemente unidas, resultan comprensibles sin atender a ese tiempo eje. Varias son las razones que validan semejante argumento. En primer lugar, el 13 de agosto de aquel año Kafka conoce a Felice Bauer en casa de los padres de Max Brod. De todas las mujeres que articulan la vida emocional de Kafka, ninguna como Felice retrata no sólo lo que Kafka llegará a ser, sino sobre todo lo que nunca será: esposo, padre, un hombre con raíces. La relación con Felice, su vértigo de compromisos una y otra vez aplazados o rotos, dibuja con singular empeño esa infernal soltería, esa incapacidad (y, a la vez, ese terrible anhelo) para una vida doméstica al uso, que Kafka elevó a rango de inolvidable literatura. Pero no solo la vida sentimental de Kafka queda marcada para siempre en 1912. También su vocación como escritor, su pasión y condena literaria, se cincelan aquel año. Tres d...

La metamorfosis (fragmentos)

"Cuando Gregorio Samsa despertó aquella mañana, luego de un sueño agitado, se encontró en su cama convertido en un insecto monstruoso. Estaba echado sobre el quitinoso caparazón de su espalda, y al levantar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas durezas, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia." Franz Kafka La metamorfosis