Si hubiera un hastag del escritor brasileño menor de 40 años sería varón, blanco, urbano, cosmopolita e indiferente a una realidad social de contrastes brutales. “Este es un país muy desigual”, dice Antonio Prata (São Paulo, 1977), cuyas historias, que compagina con colaboraciones en el diario Folha de São Paulo y con guiones para televisión, están ambientadas en su ciudad natal y reflejan en cierta manera el ascensor social de una de las megalópolis del planeta. “Si vas a un concierto en la Sala São Paulo, no verás ningún negro entre el público. En toda mi vida escolar, nunca tuve un compañero negro, aunque gran parte de la población lo sea. Solo se dedica a la literatura aquel que está alfabetizado y la mayoría son de clase media para arriba y viven en las grandes ciudades. Hay, claro, excepciones como en todo. Tal vez el libro más importante de los últimos 20 años sea Ciudad de Dios , de Paulo Lins: es negro y viene de la periferia". Si como dijo el crítico lit...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción