Nada más saludable que un buen vaso de agua, y claro, cuando uno más lo necesita, sobre todo en esos momentos donde choca el ardiente sol y donde muy difícil es evitarlo en países del trópico, donde unas cuantas tijeretas de piernas, ya los gotones es un claro símbolo de impresionismo que demanda agua bien fresca. Con motivo a estos meses, y claro, dando unas lecturas a la izquierda me encontré con el Santo de la Cerveza, mejor conocido como San Arnoldo de Metz. Arnoldo de Metz nació en una prominente familia austriaca en el año 580. Que más decir, tenía detrás a los austriacos que eran famosos por su amor a la cerveza y eran grandes productores de esta. Si hablamos de tradición austriacas tenemos que decir que su orgullo nacional es la cerveza. Con apenas 32 años le dieron un pequeño obispado en el año 612 fue nombrado Obispo de Metz (Francia). Una de las tantas ingeniosidades que realiza el hombre en sus ínfimos minutos por la vida, es decirle que le conviene o no al otro, el ser abo...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción