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Mostrando las entradas etiquetadas como Simon Bolivar

Farsa y tragedia

En 1994, la Bienal de Arte de Santiago de Chile incluyó una muestra de obras de Juan Guillermo Dávila que contenía una postal de Simón Bolívar con tetas al aire y el dedo medio de la mano izquierda en alto. La obra motivó encendidas protestas de las embajadas de Venezuela, Colombia y Ecuador ante el Gobierno de Chile, puesto que su trabajo contó con subsidios estatales. La incendiaria postal de Dávila se inscribía en otro contexto -el diálogo del arte con la historia, para decirlo en pocas palabras-, pero es probable que el libro de Rosero desencadene similares reacciones de indignación, aunque, como dice uno de los personajes, "en un libro sería distinto; nadie los lee". Es que la segunda parte de La carroza de Bolívar es una impugnación en forma a la imagen asentada del Libertador de Venezuela, Colombia y Ecuador, que lo deja como un cobarde oportunista que además cobraba tributo en la virginidad de las más bellas adolescentes que la violencia de la guerra de...

Carta de Manuela Sáenz a James Thorne, su primer marido

No, no y no, por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución. ¡Mil veces, no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, mi amigo, no eres grano de anís que te haya dejado por el general Bolívar; dejar a un marido sin tus méritos no seria nada. ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro. Déjame en paz, mi querido inglés. Déjame en paz. Hagamos en cambio otra cosa. Nos casaremos cuando estemos en el cielo, pero en esta tierra ¡no! ¿Crees que la solución es mala? En nuestro hogar celestial, nuestr...